Aplicaste un aumento para todo el personal a fines del año pasado, y otorgaste un día extra de vacaciones. Contrataste a un experto en Recursos Humanos, que te sugirió tomar un taller de liderazgo y tener reuniones mensuales con todo el equipo, para recordarles la misión y visión de la empresa. Organizaste un costoso retiro de fin de semana con los directores, para alinear los planes de trabajo. ¿Sigues pensando qué mas puedes hacer para motivar a tu gente… Y sigues sin conseguirlo?

Son muchos los dueños de negocios que pasan por esta situación. Sin entusiasmo ni compromiso, el personal se convierte en una carga demasiado pesada para el crecimiento de una compañía. El diagnóstico es claro, y es entonces cuando algunos empresarios entran en una espiral de acciones sin ningún impacto para modificar la situación. Cuando fracasan, la razón suele ser una sola: la falta de confianza entre el dueño de la empresa y su equipo.

Parece una obviedad, pero esta regla aplica también a las relaciones personales. Piensa en un padre y su hijo: si el pequeño obedece una orden porque entiende el peso de la autoridad, o simplemente por miedo, no hay comunicación ni conexión verdadera. Sin confianza, incluso en sí mismo, el niño estará siempre a la espera de romper las reglas.

Cambio de paradigma

Por eso los expertos en Recursos Humanos hablan cada vez más de la confianza como una soft skill o habilidad “suave” de gestión. Y la consideran como un factor imprescindible de liderazgo y para la productividad de la empresa. La ecuación es simple: un empleado que se siente contento en su compañía, o ve a su jefe como un verdadero líder, quiere permanecer en su trabajo, respalda los planes de crecimiento con su labor diaria, comparte su talento y conocimientos, y se convierte en el mejor vocero de la marca entre familiares, amigos y conocidos.

¿Quién no quiere entonces tener empleados leales? El reto es salir de esa trampa en la que el jefe da indicaciones, los empleados asienten y, cuando llegan a su puesto de trabajo, hacen exactamente lo contrario. No es algo difícil de lograr, aunque sí necesitarás ser consistente en tus acciones, y darte tiempo. Esto es lo que deberías tener en cuenta.

Hechos, no palabras

Hay que predicar con el ejemplo. Si quieres generar confianza, debes ser el primero en cumplir con las reglas de la empresa.

Sé humilde

Admite que no lo sabes todo, y que necesitas ayuda. Muéstrate abierto a escuchar nuevas ideas. Reconoce tus errores y ve cada caída como una oportunidad para aprender, sobre todo cuando el error sea de otra persona.

Comunica, comunica y comunica

Los mejores líderes son directos y transparentes, y no ocultan la información importante. La falta de confianza en el equipo es el caldo de cultivo ideal para malentendidos, chismes e intrigas.

Cumple con tu palabra

Si prometiste más recursos para un proyecto, o un bono por productividad, tienes que hacerlo. Siempre habrá circunstancias excepcionales o fuera de tu control, pero en estos casos debes comunicar claramente cuál es la situación.

Delega de manera efectiva

La mejor manera de generar confianza es demostrarla. Contrata a los mejores, dales las instrucciones y herramientas que necesitan para hacer su trabajo, y permíteles crecer en un ambiente donde el fracaso o el error no sean condenados.

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