¿Hay un estilo de liderazgo mexicano? Aunque las generalizaciones pueden ser injustas, lo cierto es que factores como el lugar de nacimiento, la cultura y las costumbres con las que fuimos criados definen nuestra personalidad y manera de comunicarnos con los demás. Y por supuesto, también la forma en la que dirigimos un equipo.

Como explican los especialistas, el liderazgo está sustentado en valores y en el caso de los mexicanos, éstos están muy ligados a la familia, el respeto por las jerarquías, la confianza y la religión. Eso significa, por ejemplo, que las prioridades de vida de un ejecutivo mexicano y otro de Estados Unidos van a ser diferentes.

El liderazgo también está definido por el ambiente de trabajo en el que nos movemos y por las oportunidades que tenemos de acuerdo a nuestra edad, género, nivel socioeconómico y educación. Son factores que hay que tener muy en cuenta, especialmente cuando hablamos de mujeres en altos cargos directivos.

¿Cuáles son entonces las características del liderazgo “a la mexicana”? Aquí te compartimos algunas de las más importantes, según los expertos.

La familia está primero

La principal motivación de un ejecutivo o del dueño de un negocio en México no es el dinero, o la realización profesional. Lo que lo hace levantarse cada mañana, trabajar por un ascenso o hacer crecer su negocio son sus padres, pareja e hijos.

El respeto, ante todo

El trato respetuoso y amable del mexicano también se refleja en el estilo de sus líderes empresariales. Aunque tenga la autoridad, está mal visto que el dueño de una empresa o un alto directivo trate a sus empleados de forma despectiva, o les grite en público cuando surge algún problema.

El paternalismo se impone

El respeto a la jerarquía es un fenómeno muy arraigado en las empresas mexicanas, sobre todo cuando son familiares. El dueño, o el director, tiene la última palabra, y no puede ser desafiado públicamente con cuestionamientos a su figura o desempeño como líder. Esto provoca muchas veces que los equipos se mantengan en una actitud de dependencia y falta de autonomía para tomar decisiones, lo que puede detener el desarrollo de la compañía.

La comunicación es indirecta

Para los empleados, el contacto con el líder es escaso, y cualquier idea o comentario debe ser canalizado a través de un superior directo. Esto crea brechas de comunicación que a veces pueden terminar en malentendidos, problemas en la operación y la falta de motivación entre el personal.

El techo de cristal se mantiene firme

Según un estudio realizado por el Centro de Investigación de la Mujer en Alta Dirección, del Ipade Business School, en México sólo el 6.8% de los lugares en los consejos de administración son ocupados por mujeres. Mientras que en Noruega esa cifra llega al 40 por ciento. El liderazgo mexicano todavía tiene muchas cuentas pendientes con la equidad de género.

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