Una buena estrategia de relaciones públicas es mucho más que enviar comunicados de prensa a los medios, organizar eventos de lanzamiento de productos, o gestionar entrevistas con los directores de la empresa. Hoy, comunicar significa generar nuevas oportunidades de negocios.

Pero no todos los empresarios tienen esta visión. Y entonces, comienzan a cometer algunos errores que, al final, pueden terminar complicando la verdadera misión de las relaciones públicas: posicionar una marca a través de la generación de empatía, credibilidad y reputación.

Si ya estás trabajando en una estrategia de RR.PP. con tu equipo, o estás pensando en contratar los servicios de una agencia, es importante que tengas en cuenta cuáles son los errores más comunes. Toma nota.

1. Ver a las relaciones públicas como publicidad barata

Cuando contratan a una agencia de RR.PP, muchos empresarios tienen como único objetivo aparecer en la portada de una revista o en una entrevista de página completa. ¿Para qué? Para ahorrarse miles de pesos al no pagar por un anuncio del mismo tamaño. Pero una estrategia efectiva de comunicación ofrece mucho más que eso (por ejemplo, la posibilidad de generar contactos clave), y no siempre es la opción más barata.

2. No tener claro el objetivo de la estrategia

Ésta es una de las razones más comunes del fracaso de un plan de comunicación. Al final, ese objetivo debería ser el de todos los integrantes de la empresa: vender más. Entonces, hay que tener claro cuál va a ser el aporte de toda acción de comunicación dirigida para mejorar los ingresos de la empresa. Algunas de las preguntas que debes hacerte son: ¿qué impacto tendrá el nuevo posicionamiento de la marca en el trabajo diario de los vendedores?, ¿qué tipo de publicaciones o eventos pueden realizarse para ayudarlos a alcanzar sus objetivos?, ¿qué relación hay entre el área de RR.PP. y el centro de atención al cliente?

3. Tener una visión de corto plazo

Fortalecer una marca para generar nuevas oportunidades de negocios no es algo que pueda resolverse en un trimestre. Por supuesto, debe haber un monitoreo y medición de los avances. Pero también hay que tener en cuenta que cuando hablamos de comunicación hablamos de conexiones humanas, que necesitan tiempo y espacio para cultivarse.

4. Privilegiar la medición cuantitativa sobre la cualitativa

Un ejemplo concreto sería el siguiente. Organizas una rueda de prensa y de los 10 invitados solo llegan cinco. ¿Es un fracaso? Depende. Porque quizá esas cinco personas son los editores y blogueros más importantes del momento, y luego publican contenido de alto impacto para el fortalecimiento de tu marca, o las ventas del nuevo producto que acabas de lanzar. A la hora de medir, incluye muchas variables y se estratégico.

5. No integrar herramientas digitales

El contacto personal con periodistas, líderes de opinión o influencers no puede hacernos ignorar la importancia de otras herramientas, como la publicación de contenido, o el contacto con nuestra audiencia objetivo a través de las redes sociales. Este punto es especialmente importante si tu público está integrado por compradores más jóvenes, que hace un uso intensivo de la tecnología.

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