Los grandes empresarios saben que, ante el fracaso, lo más importante es salir adelante. Y que son los errores, y no los éxitos, los que dejan las lecciones más importantes. Por supuesto, en la teoría todo es más fácil que en el mundo real, y hacerse cargo del lanzamiento desastroso de un nuevo producto o de una crisis financiera puede ser una experiencia muy amarga.

Como explican los expertos, si hay algo que identifica a un verdadero líder es su capacidad de fracasar “bien”, sobre todo ante su gente. Como dice el refrán, hay que caerse y levantarse rápido. Y sobre todo hay que aprender y aprovechar las lecciones para detectar nuevas áreas de oportunidad para el crecimiento del negocio.

Si como dueño de una empresa estás enfrentando un fracaso, es importante que tengas en cuenta cómo vas a manejar tú esa situación y cómo vas a acompañar a tus empleados en este proceso. Y estos son algunos de los mejores consejos para lograrlo.

1. Enfrenta la situación, no la escondas

Ocultar a tu equipo lo que está sucediendo es el peor error que puedes cometer. Eso solo va a generar miedo e incertidumbre. Por más grave que sea el panorama, siempre es mejor comunicar y ser realista, pero también mostrarse confiado en encontrar soluciones.

2. Mantén la calma

Una de las principales habilidades de un buen líder es la de no perder los estribos ante las crisis, y contar con la fortaleza necesaria para contener a su gente. Evita mostrarte angustiado, impaciente, o caer en situaciones desagradables como gritar a tus colaboradores más cercanos frente a otras personas.

3. Demuestra en los hechos que el fracaso es una oportunidad

No basta con que lo digas en una reunión con todo el personal, o que lo repitas cada semana en la junta de consejo. Muévete rápido ante las malas noticias: crea un comité especial para analizar qué pasó y cuáles son las posibles soluciones, busca la ayuda de un mentor o especialista externo, y en caso de ser necesario habla con la prensa para llevar calma a tus clientes y al mercado.

4. Busca responsables, no culpables

Aunque como líder asumas la responsabilidad por un error en tu empresa, es importante entender qué pasó y quiénes estuvieron involucrados. De los contrario, el problema volverá a aparecer y a causar daño, ya que es imposible que tú participes en cada uno de los procesos diarios de la operación del negocio.

5. Establece los pasos a seguir ante una situación similar

No dejes nada librado al azar. Envía un e-mail a todo el personal con las nuevas instrucciones, modifica los manuales de operación y haz todo lo necesario para evitar que un error se convierta en una práctica diaria. Si no lo haces, estarás permitiendo que se instale en la empresa la cultura del “no pasa nada”, de la comodidad y del fracaso.

6. Sigue adelante

Una vez solucionado el problema, detectadas las áreas de oportunidad y definidos los nuevos procesos, concéntrate en lo que viene. Seguir hablando durante meses de lo que salió mal no solo es contraproducente: instala en la gente la idea de que en la empresa el error es condenado, y que es mejor no meterse en problemas haciendo algo distinto. Si esto sucede, olvídate de la creatividad, la innovación y la promoción del mejor talento.

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