El consumo responsable es una tendencia que crece. Hoy en día, muchas personas preocupadas por el impacto de la globalización y las economías regionales, eligen comprar productos locales y de mayor calidad. Para asegurarse de su origen, buscan certificaciones, como el sello “Hecho en México”.

Si fabricas productos nacionales, este distintivo puede resultar una herramienta muy efectiva para promoverlos. La oportunidad está en los consumidores responsables, que incluye a los extranjeros que viven en el país. Además a aquellos movilizados por un sentimiento de amor por México. En septiembre, el mes de la Patria, este segmento de mercado se siente especialmente motivado.

Pero ¿cuál es el beneficio de contar con un sello de este tipo? En primer lugar, es un símbolo de distinción en el mercado, que asocia un producto a conceptos como calidad, innovación y creatividad. Además, genera confianza en el cliente, ya que es el propio Estado el que está certificando el origen de las mercancías.

El sello “Hecho en México” fue relanzado en febrero de este año. El objetivo de esta iniciativa es impulsar el consumo local y promover el desarrollo económico de las micro, pequeñas y medianas empresas.

¿Cómo conseguir el logotipo?

El trámite para obtener el distintivo es sencillo y se realiza a través de la Dirección General de Normas de la Secretaría de Economía. El único requisito es demostrar que los productos se elaboran en territorio nacional, ya sea de forma natural (por ejemplo, frutas y hortalizas) o como resultado de la transformación de materias primas (como en el caso de un mueble).

En la solicitud, que puede presentarse en línea, hay que describir el proceso de producción, especificar cuáles son los insumos nacionales utilizados e incluir datos de la empresa, como su RFC y el nombre de su representante legal. Una vez recibida la documentación, la autorización debe resolverse en un plazo máximo de cinco días hábiles.

En caso de que falte algún dato o se haya cometido algún error en el formulario, la dirección otorga tres días hábiles para volver a presentarlo.

Una vez obtenido el sello Hecho en México, hay que tener en cuenta sus normas de uso en los envases o embalajes, por ejemplo:   

  • Las proporciones y composición del sello no pueden modificarse.
  • El uso sobre el logo de efectos especiales, como volúmenes y sombras, no está permitido.
  • El logo tiene dos versiones: en negro y en blanco. Para que su lectura sea clara, hay que elegir el que mejor funcione según el fondo del envase de los productos.

Si quieres obtener más información sobre esta iniciativa de «Hecho en México» y conocer los productos que ya cuentan con este distintivo, haz clic aquí.

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