Seguramente has oído hablar del método Konmari: se trata de un sistema creado por la japonesa Marie Kondo, autora del libro La magia del orden, para organizar los espacios en los que vivimos de manera más práctica. Estas pautas no solo están pensadas en términos de comodidad, sino que también pueden ayudarnos a bajar nuestros niveles de ansiedad y ser más felices.

Los consejos de Kondo también pueden ser aplicados al lugar de trabajo o la empresa. Después de todo, podemos pasar más tiempo en la oficina que en nuestra casa, y es importante que ese espacio promueva nuestro bienestar y productividad. Seguramente más de una vez has llegado a tu oficina y te has sentido incómodo por la acumulación de papeles, o por descubrir que un cajón del escritorio está lleno de cables viejos.

El método Konmari consiste básicamente en tres pasos: clasificar, desechar lo que nos es importante, y organizar. Aquí te explicamos cuáles son sus principios, y cómo transformar con algunos sencillos pasos ese espacio en el que pasas tantas horas del día.

1. Quedarse solo con lo imprescindible

El sistema de Marie Kondo arranca con una limpieza a fondo de todo aquello que genera ruido en nuestro ambiente y nos quita energía. Tómate un día entero para sacar todo de los cajones del escritorio, armarios, archiveros o cajas, y seleccionar solo lo que sea estrictamente imprescindible para hacer tu trabajo. Por ejemplo, si tienes decenas de plumas y lápices, elige solo esos dos que al final usas todos los días. Tira también esas revistas que nunca vas a leer, o las facturas de hace más de cinco años. Puedes conservar esos detalles que le dan un toque personal a tu oficina, como un portarretratos con una fotografía familiar, o un cuadro. Pero solo unos pocos.

2. Ordenar por categorías

Cuando ya hayas definido qué vas a conservar en tu oficina o espacio de trabajo, llega la hora de clasificar todo y de asignar a cada cosa un lugar fijo. Por ejemplo, si decides que los legajos del personal deben ir en determinado archivero, ahí deben permanecer. Saber cuál es el espacio que corresponde a cada artículo de trabajo no solo te permitirá encontrarlo más rápidamente, sino evitar pérdidas de elementos importantes.

3. No dejar cosas a la vista

Para mantener “la magia del orden”, necesitas armarios, cajas o cualquier elemento que te permita almacenar todo de manera efectiva y no permitir que papeles u otros artículos se dispersen por toda la oficina. Además, al final de cada día de trabajo tómate algunos minutos para ordenar tu espacio, así arrancarás el día siguiente con toda la energía enfocada en tus prioridades.

4. Poner al alcance de tu mano lo que más utilices

Por ejemplo, puedes colocar sobre el escritorio tu laptop, celular, agenda y libreta de notas. Pero los papeles en los cajones o archiveros, y los libros en un estante cercano. Un espacio despejado tiene un efecto directo sobre el nivel de ansiedad, sobre todo cuando estás muy presionado.

5. Distribuir las cosas en forma vertical

Carpetas de proyectos, manuales, libros y revistas serán más visibles si los organizas de esta manera. En cambio, si armas muchas pilas (es decir, si por ejemplo colocas papeles en forma horizontal), te olvidarás rápidamente de lo que queda más abajo y te será difícil encontrarlo.

¿Qué elementos tienes frente a tu espacio de trabajo que definitivamente debes poner en orden?

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