Con la llegada de un nuevo año, llega el momento de trabajar en nuestro plan estratégico. Seguramente te sientes entusiasmado, llego de energía y confiado en que esta vez sí lo vas a lograr… Pero también abrumado por la cantidad de objetivos que ya tienes en tu lista.

En estos casos, el peligro es llenarse de metas para, al final, lograr pocas o ninguna. Para evitar caer en esta situación, lo importante es priorizar y definir objetivos que tengan un impacto real en los resultados de la empresa. Por supuesto, estos pueden variar dependiendo del giro o actividad del negocio.

Pero hay cinco objetivos que no pueden estar fuera de ningún plan, porque tienen que ver con los tres ingredientes básicos del crecimiento: la ejecución diaria, las ventas y la capacidad de liderazgo del dueño o fundador. Aquí te las compartimos.

1. Manejar más efectivamente  tu tiempo

Aquí está el secreto de la productividad, es decir, de lograr más con menos. Una vez que hayas definido tus objetivos anuales, mensuales y semanales, trabaja en tu calendario de actividades y tareas para cada día. No delegues nunca el manejo de tu agenda, ni siquiera en tu asistente de mayor confianza. Y al final de cada jornada laboral, revisa cuáles fueron tus logros, es una gran manera de motivarse.

2. Mejorar la conversación con tu cliente actual

Seguramente estás pensando que lo más importante es vender más o incrementar tu participación de mercado. Y por supuesto, esos son objetivos que no puedes dejar de lado. Pero será difícil que los alcances si no trabajas primero en tener una relación más cercana con tus consumidores. ¿Los escuchas realmente? ¿Sabes lo que necesitan, y cómo han cambiado sus hábitos? ¿Están realmente conformes con tu oferta actual? 

3. Dar el mejor servicio

No hay mejor estrategia para ganar la lealtad del cliente y venderle más que atenderlo como nadie más en el mercado. El servicio al cliente es el punto débil de la mayoría de las empresas en México (especialmente las pequeñas y medianas), por lo que aquí hay una enorme oportunidad para ponerse unos pasos por delante de la competencia. Reúnete con tu equipo de vendedores, los community managers y todas aquellas personas que puedan darte información precisa sobre quejas, sugerencias y comentarios. Y piensa qué se puede mejorar.

4. Innovar en tu estrategia de comunicación

Internet y las nuevas tecnologías han incrementado de manera exponencial el acceso a la información, por lo que es cada vez más difícil lograr que un mensaje llegue a la audiencia adecuada. Por eso, si sólo sigues apostando por la publicidad tradicional o una sencilla estrategia de relaciones públicas, tus resultados serán pobres. Así que incorpora en tu estrategia nuevas herramientas, como la generación de contenidos, el llamado “social listening” (a través de plataformas de escucha e inteligencia en redes sociales) o el marketing de afiliación.

5. Ser un mejor jefe

Un negocio exitoso necesita de un líder inspirador, motivador y preocupado por su gente. Alguien capaz de involucrar a todos en un sueño común, pero también capaz de ejecutar. No importa cuáles sean tus habilidades o cuánto hayas trabajado en este aspecto, siempre habrá algo nuevo por aprender. Analiza cuáles son tus puntos fuertes y debilidades, qué podrías mejorar y cuáles son los cursos o servicios de asesoría a los que podrías recurrir para seguir creciendo en tus habilidades de liderazgo.

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