Como un edificio, un negocio sólido necesita bases firmes para poder crecer y sostenerse en el tiempo y sobre todo, para no detenerse ante crisis o tiempos difíciles. Esa estructura lo que se denomina “cultura empresarial” es el conjunto de valores, principios, normas y conocimientos que rigen la operación de una empresa.

Este es un factor que, por la urgencia de atender los asuntos del día a día, muchos empresarios no toman en cuenta. Y que va mucho más de la misión y visión de la compañía publicada en su sitio en Internet. La cultura empresarial es la expresión de la esencia de un negocio, todo aquello que identifica –como en una persona- su forma de ser y de actuar ante las oportunidades y los problemas. Y sobre todo, que mantiene unido a los empleados alrededor de un proyecto común.

¿Pero cómo crear una cultura empresarial fuerte? ¿Cómo definir aquello que define el espíritu de nuestra compañía? Aquí te compartimos algunos tips para lograrlo.

1. Define valores concretos

Hoy muchas compañías hablan de sus valores, pero en general se trata de conceptos muy vagos. Honestidad, liderazgo o trabajo en equipo ya no son ideas capaces de diferenciarnos ante la competencia, o convencer a un empleado altamente calificado de trabajar con nosotros. Como explica Mike Michalowicz en su libro El emprendedor del papel higiénico, los valores de tu empresa tienen que despertar emociones fuertes y viscerales, ¿un ejemplo? “¡Positividad o Muerte!”, que el emprendedor utilizar para emplear solo a candidatos con una actitud positiva.

2. Sé transparente

Los líderes más exitosos son aquellos que se comunican de manera honesta con su equipo en todo momento. Porque nada desanima más a un empleado que los rumores, las mentiras y la doble moral. Por supuesto que siempre habrá que mantener cierta información de manera confidencial, pero es importante que ninguna de tus declaraciones o acciones lastime la confianza de los trabajadores. Más allá de lo que te informe el departamento de Recursos humanos, manténte en comunicación directa con el staff, a través de juntas mensuales o visitas recurrentes a sus espacios de trabajo.

3. Recuerda que el centro de tus negocio son las personas

Tus clientes, tus empleados y tus proveedores necesitan, como todos, ser tratados con respeto y amabilidad. Además, tienen sus propios proyectos de vida, y es importante que su trabajo, su relación comercial con tu compañía o el producto o servicio que vendes los ayude a hacerlos realidad. Hoy, factores como el miedo a perder el trabajo o no encontrar otra alternativa de compra ya no cuentan.

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