Para las empresas en etapa de crecimiento es vital contar con un equipo motivado, entusiasmado y comprometido con los objetivos corporativos de corto, mediano y largo plazo. Mucho más cuando las cosas no salen según lo planeado, y la incertidumbre se convierte en una amenaza para el clima laboral y la productividad.

Es en estos momentos de turbulencia cuando se agranda la figura del verdadero líder, capaz de contagiar entusiasmo entre su gente y de alinear todos los esfuerzos para lograr resultados extraordinarios más allá de las dificultades.

Además de algunas capacidades innatas, ese tipo de jefe aplica algunos principios básicos que, al final, todos podemos seguir. Solo se trata de adaptarlos a nuestra propia personalidad, a las características naturales del equipo y a la dinámica interna de la empresa.

Alinear todos los esfuerzos detrás de la misión y los valores de la compañía

El primer paso para recuperar la “mística” de los empleados es recordar qué los une, más allá de la posición que ocupan y del salario que reciben cada mes. Quizá el objetivo común sea transformar un mercado, generar momentos felices para las familias, o tener un impacto positivo en la vida de miles de personas.

Pero con los problemas y las prisas del día a día lo han olvidado. También resulta clave hacer hincapié en valores como la honestidad y la confianza, y como líder ser el primero en respetarlos con el ejemplo de la propia conducta.

Escuchar, escuchar y escuchar

Uno de los principales problemas de los momentos de crisis es que suelen ser el catalizador de todos los conflictos que permanecieron ocultos durante años. Y entonces, el clima laboral se enrarece aún más. Lo que recomiendan los expertos a los líderes es no agobiarse ante este panorama, sino por el contrario verlo como una oportunidad para resolver problemas que en algún momento iban a afectar a la organización. Así que tómate el tiempo necesario para hablar con todo el staff, no solo con los directores o con tus colaboradores más cercanos, y de entender cuáles son las cosas que le impiden hacer bien su trabajo.

Empoderar sin miedo

En tiempos de incertidumbre quisiéramos tener el control de todo, para así minimizar los riesgos. Pero como explican los expertos en desarrollo organizacional, es en estas etapas donde podemos generar programas integrales y eficientes que promuevan una mayor participación y autonomía entre los empleados. Solo así se podrá alcanzar no solo una mayor motivación, sino también generar más creatividad y capacidad de innovación para encontrar nuevas soluciones ante un contexto difícil.

Reconocer

Como dice el refrán, “la victoria tiene muchos padres y la derrota es huérfana”. Por eso, a medida que se van superando las dificultades, nada resulta más motivador que reconocer los buenos resultados que se van alcanzando. Hay que hacerlo en forma individual (en equipo, el reconocimiento se diluye o directamente se le asigna al jefe), delante de toda la compañía (un mail privado no funciona) y a todos los niveles de la organización.

Además, un “gracias” no es suficiente, sino que hay que ser muy específico en el mensaje en cuanto a qué fue lo que esa persona consiguió gracias a su compromiso, dedicación y esfuerzo, y cuál es el impacto positivo que su trabajo tuvo en los resultados de la empresa.

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