El dueño o director general de una empresa suele vivir momentos de mucha soledad. Por un lado, tiene la máxima responsabilidad para liderar el rumbo del negocio. Por el otro, necesita manejar información confidencial, tomar decisiones de manera imparcial, y ser quien, al final, tiene la última palabra. La discreción es su regla.

Es por eso que tantos líderes de negocios enfrentan dificultades para sostener relaciones profesionales abiertas y de confianza. Y terminan hablando de sus problemas en la empresa con un amigo, que en realidad no tiene conocimientos y a veces ni interés para darle la orientación que necesita, o con los miembros de su familia. Mientras tanto, aumentan los sentimientos de aislamiento, desconfianza y angustia, y los jefes empiezan a tener problemas en el proceso de toma de decisiones.

¿Dónde está la salida a esta encrucijada? Como explican los expertos en desarrollo organizacional, en abrir espacios para la conversación con personas que puedan ayudar al líder a recuperar la inspiración, la motivación y la energía, que les permitan mostrar su lado más humano, y a la vez ganar confianza en sí mismos. Y que los ayuden con información clave para decidir sobre las cuestiones más importantes de la compañía.

Esta práctica tiene además beneficios concretos para la empresa. Un líder fortalecido no solo va a tener un impacto positivo sobre la generación de valor y los resultados del negocio: también puede generar vínculos más honestos con sus empleados, mejorar el clima laboral y formar a nuevos líderes.

¿Pero cómo generar estos espacios? ¿Y quiénes deberían ser los interlocutores del líder? Por supuesto, es importante tener en cuenta factores como el tiempo (que en el caso de los directivos siempre es escaso), la confidencialidad y el perfil profesional de quienes van a participar en estas reuniones.

1. Empieza por reunirte con los directores del negocio

El primer paso debe darse en tu círculo más cercano. Establece juntas periódicas con las personas que comparten contigo la responsabilidad de llevar adelante la empresa, para hablar sobre todo de cómo se sienten, qué les preocupa, y qué necesitan para hacer mejor su trabajo. Y para asegurarse de que todos están en la misma sintonía, y de que hay honestidad, confianza y objetivos compartidos. Estas reuniones deben tener una frecuencia mensual como mínimo, durar no más de dos horas, y realizarse en lo posible fuera de la empresa, en un ambiente más relajado.

2. Busca el abrigo de tus pares

Para sostener conversaciones honestas sobre los retos que significa dirigir una empresa, o sobre sentimientos como la inseguridad o el miedo a la traición, los líderes necesitan encontrarse con personas que estén en el mismo nivel de experiencia y responsabilidad. Solo así se pueden generar sentimientos de empatía, entendimiento y confianza. ¿Quién mejor que alguien que está pasando por lo mismo que tú para encontrar una opinión sincera y a la vez sustentada en la experiencia? Busca estos espacios en reuniones de la cámara empresarial de tu sector, en sesiones de networking de ejecutivos y dueños de negocios de tu ciudad, o incluso en espacios de formación para altos directivos en universidades de prestigio.

3. Contrata a un coach en liderazgo

La tercera opción es contratar los servicios de un profesional experto en liderazgo y con una experiencia probada trabajando con hombres de negocios de tu mismo nivel. Opciones en el mercado hay muchas, y también es cierto que a medida que el coaching se ha puesto de moda han surgido muchos improvisados. Busca referencias entre tus colegas, o en artículos en revistas especializadas en negocios, para asegurarte de que vas a contactar a una persona con los años de trabajo necesarios para brindarte confianza, respeto y las respuestas que necesitas.

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