El compromiso de los empleados es uno de los pilares para el crecimiento de todo negocio, un factor al que hay que prestar atención siempre, especialmente en época de ventas bajas o una economía débil. Una de las maneras más efectivas de reforzarlo es a través de un buen sistema de bonos y otras compensaciones.

Para los trabajadores, se trata de una señal clara de que en la compañía su trabajo es valorado, el esfuerzo es recompensado y que tiene abierto el camino para avanzar en la llamada “escalera corporativa”. El problema es que en muchas empresas, el proceso de asignación de estos beneficios no es claro, se define a último momento y en algunos casos hasta resulta arbitrario. Por lo que termina teniendo el efecto contrario.

Si tu sistema de bonos y compensaciones no está resultando efectivo, o si estás por aplicarlo por primera vez y te sientes desorientado, éstos son los lineamientos que, según los expertos, tienes que tener en cuenta.

1. Comunica de manera clara el tipo de beneficios que ofrece tu empresa

Ten en cuenta que hay dos tipos de compensaciones: las directas o monetarias, como los bonos y todo tipo de remuneración adicional al salario básico del trabajador; y las indirectas o no económicas, como las vacaciones y la capacitación. Es importante que los empleados tengan claro a qué tienen acceso, de acuerdo con su posición en la empresa, participación en determinados proyectos o antigüedad.

2. Una bonificación debe reflejar la contribución real de un empleado

Esto es fundamental para que estos premios funcionen como un motivador no sólo para el trabajador recompensado, sino para el resto de la compañía. Si hay sospechas de favoritismo, o si los trabajadores se sienten con derecho a acceder a estos beneficios más allá de los resultados que alcanzaron, este proceso solo significará una pérdida de dinero para la empresa.

3. Siempre hace falta una conversación cara a cara

Los bonos y otras compensaciones tienen que ser discutidos con el dueño del negocio o el director de Recursos Humanos antes de que sean entregados. Esto incluye acordar con un año o seis meses de anticipación cuáles son los objetivos que deben ser alcanzados, las reglas de medición y la forma de pago. Y evaluar en una reunión el desempeño de manera objetiva y honesta para recibir también un feedback del equipo sobre sus condiciones de su trabajo.

4. No dejes a nadie afuera del sistema

Los empleados de menor rango o los que aporten menos al crecimiento del negocio, también necesitan ser tomados en cuenta y motivados. En estos casos puedes aplicar bonificaciones no monetarias, como reconocimientos al empleado más puntual o al de mayor antigüedad en la celebración de fin de año; días extras de vacaciones a quien aporte la idea más original para solucionar un problema, como el exceso en los gastos de energía eléctrica. En estos casos, es importante que participe el dueño o director general del negocio, para que el trabajador sienta que se da una importancia real a su papel en la empresa.

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