¿Cuánto vale mi negocio? En algún momento, tendrás que hacerte esta pregunta. Quizá porque un socio potencial se acerca con una propuesta para adquirir un porcentaje de la empresa. O porque directamente te hacen una oferta para comprarla al 100 por ciento.

Si tienes pocos años de operación, seguramente éste no es el momento de ocuparse de este asunto. Pero sí de trabajar para aumentar el valor de tu negocio, para que si aparece una oportunidad estés bien preparado. Porque aunque tengas muchos clientes, o las ventas no dejen de crecer, quizá hay aspectos de la compañía que estás descuidando. Y que tendrán un impacto directo en lo que alguien estará dispuesto a pagar por ella.

Aunque recién estés empezando, hay algunos puntos en los que debes enfocarte. Y aquí te los compartimos.

1. Los ingresos recurrentes

Un inversionista siempre se mostrará más interesado en una empresa que tenga ventas estables mes a mes y una cartera de clientes que cumplan a tiempo con sus pagos. Para lograrlo, y si tu giro de actividad lo permite, puedes optar por suscripciones mensuales o un contrato anual de servicios. O por cargos automáticos a través de tarjetas de crédito o débito. Por supuesto, debes ofrecer a tus clientes beneficios tangibles para que elijan estas opciones, como descuentos o productos gratis.

2. La salud financiera

A la hora de ponerle precio a una empresa, no sólo se debe tener en cuenta su capacidad de generar dinero, sino también su flujo de efectivo, el nivel de endeudamiento y el valor real de sus activos. Esta valoración no solo tiene que tener en cuenta los números del último año de operación, sino de un período de tiempo más amplio. Por supuesto, toda cifra debe estar acompañada por la documentación respectiva (estados de cuentas bancarios, comprobantes de pago, etc.)

3. Los aspectos legales

En este punto hay que incluir todo lo referido a la protección de las marcas y patentes, los contratos de licencias o franquicias, los contratos de servicios, los seguros y las demandas judiciales. Aunque tu negocio todavía sea pequeño, necesitas que una persona se encargue de llevar todo este tipo de documentación y renovación de registros en orden.

4. El capital humano

Los gastos (sueldos y contribuciones) y la cobertura de las necesidades del personal pueden significar el 50% del valor de una empresa. Así que tienes que tener bajo control esos costos. Pero también es importante considerar el talento con el que cuentas, su nivel de capacitación y su grado de compromiso con la compañía y su crecimiento.

5. La transformación tecnológica

Para ser competitiva, una empresa necesita estar al día con todos los avances tecnológicos que tengan un impacto en su giro de actividad. Esto tiene que ver con las computadoras, servidores, el software, los sistemas de facturación y administración, y las conexiones a Internet. Pero también con las competencias digitales de la compañía en su operación diaria y en la generación de valor para sus clientes. Los medios de comunicación son un buen ejemplo de esto.

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