Nos tocó vivir en un mundo en permanente transformación. Los cambios políticos, la inestabilidad económica y la incertidumbre por el futuro del mercado laboral son temas recurrentes en los medios de comunicación, o en nuestras conversaciones con colegas y amigos. En el mundo empresarial, la globalización y la tecnología han cambiado para siempre las reglas del juego, y nos obligan a pensar en nuevos modelos de negocios.

Es tal la velocidad de los cambios, que identificar los riesgos estratégicos ya no es suficiente. Antes, las empresas contrataban a consultores que les decían a los fundadores y directores hacia dónde iba el mundo, y cómo podían enfrentar una crisis potencial en cinco o diez años. Hoy, ser reactivo puede significar el final de cualquier proyecto.

Jeff Bezos, el fundador de Amazon, lo dejó claro: ante un problema, hoy hay que aprender a decidir con el 70% de la información. Si esperamos a contar con el 90% de los datos que normalmente necesitábamos, quizá sea demasiado tarde.

Negocios fuertes y flexibles

Los ciclos de negocio y el tiempo de vida de un producto o servicio se han a acortado. ¿Quién puede asegurar que lo que hoy funciona sobreviva a la siguiente década? Los consumidores son menos leales y más demandantes, e Internet ha vuelto a nuestras marcas más vulnerables a las quejas y críticas. Con el avance del comercio electrónico, la competencia se incrementa día a día.

En este contexto, las empresas, incluso las Pymes, tienen que aprender a reaccionar con rapidez y agilidad. Tienen que volverse fuertes y a la vez flexibles. Y además, deben ser capaces de anticiparse a los cambios.

Blindarse ante futuras crisis debe ser parte del plan estratégico de cualquier compañía, no importa su tamaño. Y cubrir todas las áreas de la operación: desde la financiera hasta recursos humanos, marketing y relaciones públicas. ¿Cómo empezar a trabajar en ello? Aquí te lo contamos.

Primero, los números

Cualquier empresa va a estar mejor preparada para enfrentar una baja en la demanda o un aumento de las materias primas si tiene sus costos bajo control, está al día en el pago a sus proveedores y cuenta con reservas de efectivo. En cambio, si hay retrasos importantes en el pago de facturas, o el nivel de endeudamiento es alto, una crisis externa no hará más que empeorar las cosas. Así que el primer paso es hacer los deberes en el área contable y financiera de la compañía.

Enfócate en los mercados más rentables

Para fortalecer las espaldas de la compañía no hay mejor estrategia que convertirla en la número 1 en el segmento en el que están las mayores ganancias, y que hasta puede resultar inmune a las crisis económicas. Eso significa que hay que enfocarse, e ir abandonando lentamente aquellos nichos donde los márgenes se han estrechado, o ya hay demasiada competencia. No esperes la llegada de una tormenta para tomar esa decisión.

Haz de la planeación estratégica un proceso más participativo

En el pasado, las grandes decisiones se tomaban en la sala de directorio, donde solo podían ingresar los socios y la jerarquía de la empresa. La información fluía de arriba hacia abajo, y era poco lo que podían decir los empleados. Hoy, en cambio, lo más inteligente es aprovechar todo el talento disponible en la compañía.

Los trabajadores más antiguos hablarán desde la experiencia, los más jóvenes aportarán su entusiasmo por el cambio, su gusto por las nuevas tecnologías y el contacto con consumidores de su misma edad.

Cuidado con este último punto, porque no se trata de escuchar a los trabajadores en algunas reuniones ocasionales, tomar apuntes y luego olvidar qué dijeron. Hay que trabajar en nuevas estructuras organizacionales, más ligeras y flexibles, que permitan que la información fluya en todas las direcciones, y que toda la empresa permanezca en un estado permanente de alerta y apertura al cambio.

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