Para crecer, un negocio necesita un producto o servicio de calidad, una administración ordenada, un equipo motivado y un líder capaz de superar los obstáculos. Pero también recursos adicionales: en la mayoría de los casos, las empresas no pueden financiarse con los ingresos que genera su propia operación.

En la expansión, una compañía tiene que hacer nuevas inversiones en muchas áreas. Dependiendo de su giro, quizá tenga que adquirir maquinaria, o capacitar a su personal en nuevas habilidades. A veces hay que renovar una marca, o contratar a expertos en e-commerce para rediseñar la estrategia de marketing y comercialización. El problema es dónde conseguir esos recursos, ya que en México el crédito bancario es todavía inaccesible para la mayoría de las pequeñas empresas.

Pero no te preocupes. Dependiendo de la etapa en la que se encuentre tu negocio, hay opciones reales para impulsarlo sin ponerlo en riesgo. Y aquí te las presentamos.

1. Amigos y familiares

Esta es casi la única opción que tiene un negocio con menos de dos años de operación. Los montos que puedes obtener son pequeños, de menos de $500,000 pesos, pero la ventaja es que las condiciones son negociables (por ejemplo, el plazo de pago o la tasa de interés).

2. Crowfunding

Esta es otra alternativa para empresas en etapas iniciales. A través de una plataforma en línea, permite que desconocidos donen o inviertan en tu proyecto a cambio de una recompensa, una participación accionaria u otro beneficio. Puedes obtener hasta $2 millones de pesos, pero tendrás que invertir tiempo y dinero en promocionar tu campaña.

3. Capital semilla

Se trata de dinero inteligente o smart money, ya que también incluye la participación accionaria, la mentoría y los contactos de un inversionista interesado en una startup de alto potencial de crecimiento. A diferencia de Estados Unidos y lo que vemos en programas como Shark Tank, los montos en México todavía son muy limitados, ya que se trata de un sector incipiente.

4. Capital de riesgo

El llamado venture capital está en manos de fondos de inversión más sofisticados. Su objetivo es convertirse en socios de empresas de medianas a grandes para multiplicar su dinero y vender su participación en un período determinado de tiempo. Los montos de inversión son muy variados y superan los 20 millones de pesos. El principal riesgo de esta opción para el emprendedor es que puede perder el control de la operación del negocio.

5. Créditos bancarios

Si tienes una Pyme, con un préstamo tradicional puedes obtener hasta $3 millones de pesos. Acceder a esta alternativa no es fácil, ya que los bancos piden muchos requisitos y la oferta es escasa. Además, tendrás que pagar comisiones, intereses e incluso multas por pagos retrasados. En este caso, es recomendable contratar a un especialista en financiamiento, que te ayude a elegir el crédito más conveniente según la etapa de maduración y el objetivo de tu negocio.

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