No hay ninguna duda de que las mujeres han ganado un lugar de mayor protagonismo en el mundo de los negocios; sin embargo, también está claro que todavía queda mucho por hacer: las estadísticas indican que representan apenas el 16% del total de dueños de empresas en México. 

El llamado “techo de cristal” también está limitando a las mujeres que deciden ser su propio jefe. Y eso sucede no sólo en nuestro país, sino en economías más desarrolladas como Estados Unidos o el Reino Unido. ¿Cuáles son las barreras que está frenando el liderazgo femenino en el sector empresarial? Aquí un resumen.

El miedo al fracaso

Aunque los hombres también tienen que lidiar con este reto, las mujeres se sienten más limitadas por la posibilidad de no alcanzar el éxito. Entre los motivos más importantes, está la presión familiar, la falta de seguridad en sí mismas y de motivación, y el hecho de que la mayoría arranca su empresa con ahorros propios.

Redes de contactos limitadas

Un estudio realizado por el Fondo Multilateral de Inversiones del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) reveló que, a diferencia de sus pares masculinos, para iniciar un negocio las mujeres se asocian más con su pareja o miembros de su familia.

Falta de acceso a financiamiento

El Global Women Entrepreneur Leaders Scorecard, un estudio patrocinado por Dell y realizado en 31 países, reveló que solo el 14% de las emprendedoras entrevistadas dijo tener datos concretos sobre oportunidades de acceso a capital para negocios fundados por mujeres.

Pocas chances para recibir mentoría

Otro dato interesante que reveló el estudio, es que a diferencia de los hombres, las mujeres tienen menos probabilidades de conocer a un emprendedor exitoso. Eso significa que les faltan modelos de inspiración, contactos valiosos, consejos y orientación, lo que las desalienta para animarse a iniciar o hacer crecer una empresa.

Dificultades para lograr un balance entre la vida personal y profesional

En todos los estudios realizados las mujeres manifiestaron que tienen muchos más retos que los hombres en este aspecto. En muchas ocasiones, fundar y dirigir un negocio retrasa los planes de tener hijos, o dificulta la atención de la familia en el día a día. Entre las razones, están los roles tradicionales de género, la falta de apoyo del círculo más cercano (incluida la pareja) y la falta de modelos de inspiración.

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