El mundo de los negocios ha sido, tradicionalmente, un territorio de hombres; sin embargo, en los últimos años las mujeres han ganado más y más protagonismo, tanto en puestos ejecutivos como fundadoras de sus propias empresas. Los retos que enfrentan son grandes y la realidad es que muchos de ellos parecen afectar menos a sus pares masculinos.

Entonces, ¿hay un techo de cristal que las emprendedoras tienen que romper? La respuesta es sí. Está claro que hombres y mujeres pueden tener las mismas capacidades y talentos para iniciar o hacer crecer una compañía, pero por tradición, cuestiones de género y expectativas, las empresarias enfrentan desafíos particulares.

¿Eres una emprendedora con visión y ambición de negocios? Aquí cuatro lecciones que pueden ayudarte a despegar.

Deja de pensar como un hombre

La exigencia por la igualdad de oportunidades no significa asumir que hombres y mujeres son iguales. Tus aspiraciones, visión y estilo de liderazgo pueden ser diferentes, y es válido que desarrolles tu propia voz. Escucha tu intuición, apóyate en tus principales talentos y sobre todo, sé tu misma.

Cree en ti

Uno de los principales desafíos para las emprendedoras es desarrollar la confianza interior. A veces, los mandatos familiares y sociales se imponen, y una mujer de negocios puede sentirse insegura y desalentada. Además, los especialistas señalan que las mujeres son más sensibles a la crítica. Piensa cada día en tus logros, perdona tus errores y…  ¡sigue adelante!

Busca una red de apoyo.

Según un estudio realizado por el Fondo Multilateral de Inversiones (Fomin) y la consultora EY, las emprendedoras de América Latina tienen redes de contacto más limitadas,  por ejemplo, el 64% de los emprendedores encuestados declaró tener un mentor, frente al 56% de las emprendedoras. No importa cuál sea la etapa en la que se encuentra tu negocio, dedica tiempo a conocer a otros empresarios, inversionistas y expertos con quienes compartir nuevas ideas.

Entiende que el balance no existe.

Hay muchos tipos de mujeres de negocios: casadas y solteras, con hijos y sin hijos. Pero todas comparten el deseo de tener una buena salud física y emocional, y buscan equilibrar su vida profesional y personal. Entender que un balance ideal no existe es el primer paso para disfrutar más de nuestro día a día y avanzar en los proyectos. ¿Qué hacer entonces? Organiza tu tiempo, enfócate en la actividad del momento y sé disciplinada.

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