En el artículo anterior platicábamos acerca de cómo nuestro cerebro se encuentra sobre-estimulado, sobre-cargado, abrumado con informaciones, estímulos visuales y auditivos de todo tipo.

Ese mismo cerebro es el que debe decidir si atiende dicho oleaje visual y auditivo, o se enfoca en una tarea o un pensamiento que le ayude más a lograr sus objetivos.

Resulta interesante y de mucha ayuda distinguir de qué está hecho un día, una semana, un año y, haciendo la suma, toda nuestra vida. Para nuestro cerebro, nuestra vida y nuestro tiempo están conformados por eventos, acontecimientos… algo que nos ocurre.

El tiempo es una sucesión de eventos que transcurren continuamente, pase lo que pase. Cada uno de esos eventos podemos clasificarlos en la escala de lo urgente y en la de lo importante.

Lo urgente es todo aquello que debe hacerse de inmediato; contiene por ello mucha presión, sobre todo social; viene de afuera, actúa sobre nosotros. Los eventos pueden ser muy urgentes, poco urgentes o nada urgentes.

Por otro lado, está lo importante, que es todo aquello que valoramos, que tiene relevancia, nuestro interés, nuestra conveniencia, aquello que tiene un peso específico en nuestra vida. También aquí distinguimos que cada evento tiene su importancia alta o bien no importa casi nada.

Ahora bien, no todo lo importante es urgente, ni todo lo urgente es importante. De hecho, existen 4 cuadrantes en lo que Stephen R. Covey llamó la Matriz del Tiempo. Revisemos algunos ejemplos de cada uno.

4 cuadrantes administración del tiempoEn FranklinCovey hemos bautizado al cuadrante 1 como el de la necesidad. El evento nos reclama nuestra atención, acción y presencia, ¡nos necesitamos mutuamente! En este cuadrante se incluye atender crisis, problemas de último momento, sucesos graves que es necesario atender de inmediato, ¡emergencias!

El cuadrante 3, el de la distracción, es el que contiene eventos de nuestra vida que hacemos llevados por la presión, por la inconsciencia, la incongruencia o simplemente las ganas de no meternos en problemas mayores, como cuando nos piden una información muy elaborada que preferiríamos no hacer, pero que quien lo pidió es el jefe o una persona que nos ha ayudado en otras circunstancias. Este es el cuadrante del “no poder decir NO”.

El cuadrante 4, el del desperdicio, nos parece una “liberación”, un escape al estrés; sin embargo, nos hunde más y más, por ser éste un uso equivocado de nuestro tiempo. Por ejemplo, entretenerse horas y horas con el nuevo jueguito como una forma de evadir la responsabilidad, o atender redes sociales por diversión desatendiendo temas más valiosos, como la salud, el descanso, el contacto humano significativo.

El cuadrante 2, el cuadrante de la productividad extraordinaria, incluye todo lo bueno de la vida, implica el trabajo concentrado, el descanso, la diversión, la creatividad, la organización, la planeación, la prevención y la realización de aquellas actividades altamente significativas, por la sencilla razón de ser importantes para nosotros.

Es este el cuadrante y el tipo de cosas que debemos maximizar en nuestra vida. El primer paso lo acabas de hacer: elegir leer este artículo en lugar de distraerte con el mail o la notificación que en esta misma pantalla se hizo presente… ¿o no?

Agradeceremos tus preguntas y sugerencias de temas al correo electrónico: pablo.luengas@franklincovey.mx

Por: Pablo Luengas

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