Como las personas, los emprendedores y los empresarios tienen relaciones diferentes con el dinero. Están los que, sin nacer en familias acomodadas son capaces de construir negocios millonarios. Y los que pasan de proyecto en proyecto sin lograr nada, a pesar de tener todo a favor. ¿Cuál es la explicación?

Los expertos en psicología hablan de bloqueos, fenómenos que nos impiden tomar decisiones más inteligentes en el manejo de nuestras finanzas personales y las del negocio. En esas situaciones, nos angustiamos, nos ponemos ansiosos, nos llenamos de culpa y nos paralizamos. Y entramos en un círculo vicioso, porque esos sentimientos nos llevan a cometer nuevos errores.

La buena noticia es que esos bloqueos son pensamientos en los que podemos trabajar, para liberarnos de ellos o modificarlos. Y adoptar entonces una actitud más positiva ante el dinero y la posibilidad de generar un patrimonio. ¿Cómo lograrlo? Con estos tres pasos.

1. Analiza qué piensas del dinero

Todos cargamos con la influencia de nuestra educación, de las creencias de nuestros padres y las de nuestro entorno. Por ejemplo, si provienes de una familia de profesionistas que son muy conservadores con el dinero, seguramente tendrás cierta aversión al riesgo. Y habrás escuchado frases como “la plata solo se pierde” o “nuestra familia tiene mala suerte con el dinero”. Identifica cuáles son aquellas creencias que te estás llevando a gastar de más o a no planificar un retiro, y por qué otras necesitas cambiarlas. Para hacer este proceso más fácil, escribe afirmaciones cada mañana y repítelas a lo largo del día.

2. Adquiere educación financiera

Cambiar tus pensamientos no servirá de mucho si no empiezas a cambiar tus conductas. Pero antes de tomar acción, es importante que aprendas herramientas básicas para el manejo del dinero. Por ejemplo, muchas personas tienen dos o tres tarjetas de crédito, y no entienden términos básicos como Costo Anual Total (CAT) o qué significa hacer un pago mínimo. Busca libros de autores reconocidos con información práctica, asiste a talleres sobre ahorro e inversiones, o si sientes que estás en verdaderos problemas contrata a un experto que pueda desarrollar un plan personalizado para poner en orden tus finanzas.

3. Empieza a tomar acción con objetivos alcanzables

Por último, llega el momento de tomar decisiones que nos permitan hacer del dinero una oportunidad para lograr nuestros proyectos y sueños, y no una fuente inagotable de angustia y frustraciones. Y para ello, lo mejor es empezar con metas pequeñas pero que nos motiven cada día a ahorrar o a aprender cómo invertir mejor. Toma una hoja de papel y escribe qué te gustaría comprar en el corto plazo: por ejemplo, una nueva sala, o unos boletos de avión para pasar unos días en la playa junto a la familia. Cuando te sientas más seguro en cuanto a las decisiones que tomas, plantéate objetivos más ambiciosos, como la adquisición de un automóvil o una casa.

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