Cuando una empresa necesita encontrar una solución innovadora para un problema de mercado, o cuando tiene que renovar su estrategia para enfrentar mejor a la competencia, una sesión de brainstorming puede ser una buena fuente de ideas. En equipo, los talentos se potencian, las propuestas se enriquecen con diferentes puntos de vista y las personas se animan a ser más creativas.

Por supuesto, este es un escenario ideal. En realidad, es más común que la gente se aburra rápidamente de este tipo de ejercicios, no se comprometa y, al final, el resultado sea una mala idea detrás de otra. Entonces, ¿cuál es el problema?

Lo primero que debes tener en cuenta es que una sesión de lluvias de ideas es, ante todo, una reunión, y que para ser efectiva necesita reglas de productividad. Y estas son algunas.

1. Identifica y comunica claramente el objetivo de la sesión

Haz esto con la suficiente anticipación, para que tus empleados tengan tiempo para analizar el tema, hacer algo de investigación previa y empezar a pensar en las nuevas ideas. Esto no sólo permitirá al grupo ir avanzando con el proyecto, sino que le quitará presión a la hora de expresar sus primeras ideas.

2. Invita solo a las personas correctas

Para no perder el tiempo o caer en discusiones estériles, el primer paso es armar una lista de invitados relevantes para la meta de la reunión. Piensa en su área de actividad o responsabilidades, así como en su nivel de conocimiento sobre el problema, creatividad, buena voluntad, compromiso y apertura mental.

3. Haz que la participación en las sesiones sea obligatoria

Antes de iniciar la ronda de juntas, recuerda a los invitados la importancia del proyecto, por qué fueron elegidos para participar y por qué el brainstorming no puede realizarse por Internet o vía telefónica; sin embargo, eso no será suficiente para asegurar la presencia de todos los convocados: establece además algún tipo de llamado de atención o sanción para los que falten.

4. No dejes que las juntas se salgan de control

Todo el mundo tiene sus ocupaciones y preocupaciones, así que es importante que las sesiones respeten los horarios programados de inicio y final. También resulta vital que alguien guíe la reunión, tome nota de las propuestas y motive a los participantes para que se conecten con su lado más lúdico y piensen en soluciones disruptivas.

5. Alienta las propuestas “tontas” o irrazonables

Las buenas ideas son, en general, el resultado de un montón de malas ideas o pensamientos ridículos. Durante la sesión, invita a los participantes a perder el miedo a presentar soluciones “fuera de lugar”, y no permitas que nadie sea ridiculizado o puesto en evidencia por sus comentarios. Solo así lograrás que se inicie un flujo productivo de ideas, que luego pueden ser revisadas, pulidas y perfeccionadas.

¿Estás listo para una sesión de brainstorming efectivo?

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