Todos hablan de la innovación disruptiva. Emprendedores, dueños de pequeñas empresas y líderes de grandes corporativos aseguran que es el motor del crecimiento de sus negocios, y no dejan de mencionar esa palabra en entrevistas, conferencias y presentaciones ante socios o inversionistas.

El problema de la creciente popularidad de este concepto es que se ha banalizado. Y eso significa que muchas de las personas que lo utilizan, en realidad, entienden poco sobre él. Entre otras razones, porque jamás han leído un libro o artículo serio sobre el tema. Entonces, son capaces de decir que Uber es tan disruptivo como Airbnb. Y no, no lo es.

¿Dónde está la diferencia? ¿Qué es entonces la innovación disruptiva? ¿Es suficiente con sacudir un mercado con una propuesta innovadora y desafiar a las empresas que tradicionalmente lo han dominado? Aquí te compartimos una breve pero clara explicación de este término, del que se habló por primera vez en 1995 en un artículo de Harvard Business Review.


Nuevos consumidores

En primer lugar, es importante entender la aplicación del término “disrupción” a los negocios: se trata de ese momento en el que una empresa más pequeña y con menos recursos (típicamente, una startup) gana terreno a otras más grandes, que ya tienen años de operación en su mercado. Pero atención: la clave no solo está en la novedad de la oferta o un precio menor, sino en la capacidad que tienen esos nuevos jugadores para atender a consumidores que las compañías tradicionales han desatendido o directamente ignorado.

Por eso, para que un modelo de negocios sea realmente disruptivo, debe enfocarse en dos segmentos que las empresas más grandes han dejado de lado: esos mercados “menores” o menos rentables, o directamente un nuevo mercado, para convertir “no consumidores” en consumidores. Henry Ford fue un genio innovador porque, con el sistema de producción en línea, bajó tanto el costo de un automóvil que lo hizo accesible para amplios sectores de la población.

¿Por qué entonces los especialistas aseguran que Uber no es disruptivo? Porque si bien desarrolló una mejor solución, y más económica, la empresa se enfocó en aquellas personas que ya utilizaban el servicio de taxis. No, por ejemplo, en consumidores que optan por el transporte público por considerar esa alternativa como demasiado cara.

Airbnb, en cambio, es un clásico ejemplo de innovación disruptiva. Al principio, la startup permitía a sus usuarios dormir sobre un colchón inflable en la sala de una persona, por un monto muy pequeño de dinero. Sus primeros clientes no acostumbraban alojarse en hoteles, ni exigían el nivel de servicio de un establecimiento cinco estrellas. El objetivo de la empresa era claro: dar una solución de bajo costo a un consumidor de menores ingresos.

Con el tiempo, el servicio de Airbnb mejoró notablemente y hoy incluso hay departamentos de lujo en lo que uno puede alojarse a través de la plataforma. Pero ahora, los hoteles tradicionales y de cinco estrellas ya no pueden competir con ella. Y cada día tiene más usuarios en todo el mundo y se vuelve más masiva.

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