Uno de los rasgos más característicos de un buen líder es su capacidad de comunicación. Es decir, el conjunto de todas aquellas habilidades relacionadas con la transmisión de un mensaje, pero también de escuchar a otros y ponerse en sus zapatos. Esta capacidad se vuelve especialmente importante cuando hablamos de los empleados de una empresa y del momento de hacer una evaluación sobre su desempeño.

La retroalimentación es fundamental para que un trabajador sepa si está haciendo bien o no su trabajo, y cuáles son las oportunidades de mejora que tiene. En ocasiones hay jefes que, frustrados ante resultados pobres o faltas de disciplina, dan su opinión enojados y a los gritos; en el otro extremo, están aquellos que, ante la incomodidad del momento, prefieren no decir nada a sus empleados. Ningún extremo es bueno.

En el medio, está el feedback efectivo, que señala lo que se ha hecho mal con el objetivo de corregir, hacer los ajustes necesarios y alentar a la gente a ser mejor. Se trata, al final, de una herramienta de liderazgo, y éstas son sus reglas.

Haz comentarios objetivos

A la hora de hablar con los miembros de tu equipo, deja las emociones de lado, especialmente cuando las cosas estén saliendo mal. Analiza la situación fríamente, identifica las causas de los problemas y haz comentarios que ayuden a resolver la situación y seguir adelante. Si estás enojado, es mejor que dejes la charla con ese empleado problemático para otro momento.

No olvides mencionar lo que se hizo bien

El balance es muy importante para evitar que las críticas terminen desalentando a tu equipo. Empieza la conversación por lo positivo, y luego ve directamente al punto: lo que debe ser mejorado. Sé amable, pero da un mensaje claro y directo. Al final, recuerda al empleado las oportunidades que tiene para crecer y ser un mejor profesional, y por qué su talento y trabajo es clave para el éxito de la empresa.

Abre la puerta a las soluciones

Cuando señales un error o un problema, da sugerencias sobre qué puede hacer el empleado para mejorar y alcanzar sus objetivos. Sin esta orientación, no tendrá información sobre qué consideras mejor y podría terminar repitiendo los mismos errores. Date tiempo también para escuchar a los miembros de tu equipo y entender por qué, según ellos, las cosas no están funcionando. Más allá de las excusas, podrías obtener información valiosa para mejorar la operación de tu negocio. O llegar a la conclusión de que llegó la hora de dejar ir a algún colaborador.

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