La mayoría de los emprendedores y empresarios aseguran que están enfocados en que sus compañías sean verdaderamente innovadoras. Pero al momento de crear productos o servicios con una nueva propuesta de valor, o de cambiar la forma en la que sus marcas se comunican con sus clientes, sus proyectos fracasan.

¿Cuál es la razón? Como explican los expertos, que la buena voluntad no alcanza. Y además, que muchas veces el principal problema está en aquellas prácticas diarias que, sin darnos cuenta, boicotean la capacidad de innovación no solo de los dueños, sino también de los empleados. Por eso hoy queremos compartirte cuáles son los principales errores que pueden impedirnos salir del status quo, destacarnos de la competencia y, al final, crecer.

Práctica #1. Tener una organización demasiado vertical.

En culturas como la mexicana, lo que predomina entre las pequeñas y medianas empresas (Pymes) es un estilo de liderazgo fuerte por parte del dueño, en el que los empleados están ahí simplemente para cumplir órdenes. Estas culturas organizacionales dejan poco espacio para la expresión de las ideas, el debate interno sobre nuevas soluciones y la generación de proyectos disruptivos. Y este es un gran error, ya que solo quienes están inmersos en la operación diaria saben realmente qué quieren los clientes, qué pasa en el mercado y dónde están las mayores oportunidades de mejora.

#Práctica #2. Enfocarse solo en la operación diaria

En mercados altamente competitivos, es cada vez mayor la presión por alcanzar la máxima productividad en la empresa. Pero la realidad es que, para pensar “fuera de la caja”, los empleados necesitan tiempo y motivación. Eso significa que, como líder del negocio, tienes que crear los proyectos y generar el espacio necesario para que tu equipo pueda pensar en, por ejemplo, como superar una barrera logística, o cómo disminuir los costos involucrados en cada compra que realiza un cliente. Entre otras opciones, puedes organizar reuniones semanales con aquellos empleados más interesados en temas de innovación, o lanzar una competencia con premios para las mejores ideas.

Práctica #3. No ir más allá del discurso “pro-innovación”

Otro error muy común entre los dueños de un negocio es declararse a favor de los cambios pero, en la práctica, no apostar en serio por ninguna de las nuevas ideas de los empleados. Esto no solo resulta desalentador, sino que en el largo plazo puede afectar la reputación del fundador y lastimar su autoridad. Así que antes de lanzar cualquier proyecto, analiza fríamente hasta dónde estás dispuesto a llegar, y cuáles son los recursos de la empresa que pueden ser destinados a estudios, investigación, desarrollo de prototipos o pruebas entre consumidores.

Práctica #4. No dar seguimiento a los nuevos proyectos

Por último, si no quieres dejar el ánimo de los empleados por los suelos no abandones los esfuerzos por innovar en la empresa al poco tiempo de dar los primeros pasos. Desarrollar productos o servicios disruptivos significa siempre un plan de largo plazo, en el que hay que invertir tiempo, dinero y sobre todo trabajo duro. Y si, como sucede muchas veces, un proyecto da señales desde el inicio de que no tiene ninguna posibilidad de éxito, es mejor comunicar esa noticia al resto de la empresa rápidamente, y concentrarse entonces en otras ideas con mayor potencial.

 

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