No hay dudas de que hoy la innovación es el motor que mueve a la economía. Compañías como Apple, Google y 3M destinan millones de dólares de su presupuesto en el desarrollo de nuevos materiales, tecnologías y diseños, que transforman los hábitos de consumo y los mercados.

Para las empresas pequeñas y medianas, la innovación también debe ser parte de su ADN. El problema es que a veces los recursos son escasos, o la operación diaria deja poco tiempo para pensar en cosas nuevas. Por eso es tan importante que todo esfuerzo de este tipo tenga como resultado un nuevo producto o servicio exitoso.

¿Pero cómo lograrlo? Aunque la posibilidad de fracaso existe (como en todo emprendimiento), hay algunos puntos que los especialistas en innovación recomiendan tener en cuenta.

1. Planifica

Para convertirse en algo real y concreto, un proyecto de innovación necesita de una hoja de ruta, en la que se definan objetivos, responsables y tiempo de ejecución. Sin un plan de acción, las ideas solo se quedan en buenas intenciones… y la empresa estancada.

2. Comprométete con tu plan de innovación

Una vez detectada la oportunidad de mercado y definido el plan estratégico, no queda más que ponerse a trabajar. No faltarán las dificultades, los errores y, sobre todo las dudas. Y en algún punto, los accionistas y los empleados se mostrarán escépticos. Pero si como dueño o director general del negocio estás convencido del potencial del proyecto, confía en tu criterio y sigue adelante.

3. Ejecuta

Ninguna idea tiene valor si no se hace realidad. Y para ello, hace falta tener capacidad y voluntad de ejecución. Lo más importante es contar con un equipo dedicado en un 100% a este proyecto, que cuente con el tiempo y los recursos necesarios para avanzar. Además es importante que como cabeza de la compañía te involucres en el proceso, participando en algunas de las reuniones de trabajo, monitoreando los avances y dando tu apoyo para solucionar las dificultades que aparezcan en el camino.

4. Involucra a toda la empresa

Para avanzar, el proyecto de innovación debe estar en manos de un grupo pequeño de directivos, empleados y consultores. Pero para que gane impulso, no debe mantenerse como una iniciativa exclusiva. Aunque no participen directamente, es importante que el resto de los empleados de la empresa se sientan parte. ¿Cómo lograrlo? Siempre que la confidencialidad del proyecto lo permita, manteniéndolos informados sobre los avances, invitándolos a participar de algunas reuniones para que den su opinión o sugerencias, y dándoles la información que necesitan para que entiendan la importancia del cambio.

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