Al arrancar un proyecto es fácil olvidarnos de la planeación estratégica, consideramos que con el hecho de encontrar una necesidad por cubrir en el mercado y proveer el producto o servicio, tendremos éxito y crecimiento sostenido. Tal vez arranquemos bien, pero si no existe una planeación a 3 años mínimo, es 100% seguro que no sostengamos el crecimiento.

Hacer una estrategia eleva la posibilidad de tener éxito y crecer. Es importante investigar y analizar el mercado, la competencia y las tendencias, lo que nos proporcionará bases y herramientas para generar una visión de largo alcance.

Generalmente, las empresas desarrollan su estrategia basadas en el precio o el producto, en donde la premisa es incrementar el valor del producto, pero repercutiendo directamente en su precio; o bajar el precio y enfrascarse en la guerra por el mercado, alentando a los clientes a desertar y ser mercenarios, disminuyendo la lealtad hacia las marcas y el producto.

Sin embargo, hay otro camino para incrementar el valor de nuestro producto y bajar el precio de venta, se le llama la “Estrategia del Océano Azul¨, pero dedicaremos otro artículo de nuestro blog para ampliar este interesante tema.

Ahora bien, desarrollar una estrategia significa desarrollar el mapa que te indicará hacia dónde quieres llevar tu proyecto, y para ello existen miles de técnicas, literatura, modelos, etc. Hoy te recomendamos que partas de un análisis FODA, (Fortalezas, Oportunidades, Debilidades y Amenazas).

Fortalezas

  • Mira hacia el interior de tu proyecto y describe todas aquellas características positivas que te diferencian de tu competencia; pueden ser características de tu producto, tu operación, la distribución, el servicio, etc.

Oportunidades

  • Ahora mira hacia afuera de tu proyecto y encuentra en el mercado al que estás dirigido aquellas características que puedan resultar óptimas para introducir tu servicio; tal vez estás mejorando la oferta, vas a acercar el producto a sus consumidores, nadie lo ha hecho antes, etc.

Debilidades

  • Es momento de que hagas un ejercicio de honestidad y análisis sobre ti mismo. ¿Estás realmente preparado en términos financieros y operativos?, ¿tienes al personal óptimo a tu servicio?, ¿actúas tan rápido como lo demanda el mercado? Encuentra aquellas áreas en las que estás limitado o puedes todavía mejorar y enlístalas.

Amenazas

  • Detente a analizar a tu competencia y encuentra qué acciones de ésta pueden debilitar tu posición en el mercado; también debes tomar en cuenta algunos otros hechos del mercado que pudieran afectarte, como el entorno económico, político, financiero, industrial, tecnológico, etc. Debes prestar mucha atención a todas las variables que puedan cambiar el mapa actual del mercado del que formas parte.

A partir de este simple pero enriquecedor análisis, podrás tomar la decisión de hacia dónde dirigir tu estrategia empresarial. Para ello, sólo existen 3 rumbos, llamados “disciplinas de valor”, y cuando se elige uno de estos, tienes que renunciar al resto. Esto significa que debes ser muy bueno en la disciplina elegida, pero competitivo en las demás.

1. Operación

  • Si basas tu estrategia en esta disciplina, debes alcanzar la excelencia operativa. Toma como ejemplo el caso de Domino’s Pizza, su excelencia en la operación le lleva a garantizarte que si no te entrega tu pizza en 30 minutos, ésta es gratis. Todo el negocio está enfocado a que la operación sea perfecta y que funcione como un reloj, su estrategia está basada en la perfección de la operación.

2. Producto

  • Debes basar tu estrategia en esta disciplina cuando tu producto cumple una tarea de la manera más eficiente o le da una mayor satisfacción al cliente. Toma como ejemplo el caso del iPhone de Apple; tal vez algunos otros celulares cumplen o cubren la misma función que éste, pero al tenerlo el cliente se siente satisfecho, es decir, obtiene una mayor gratificación al usar este producto.

3. Servicio

  • Esta disciplina te inclina a ir más allá de tu producto y del precio que ofreces a tus clientes, regularmente la relación compra – venta con el cliente no es suficiente. Si basas tu estrategia en el servicio, estás obligado a desarrollar una relación muy estrecha con tu cliente, le vas a encaminar a usar y capitalizar mejor el producto que te consume, estarás con él en la capacitación o después de su uso, etc. Saber desarrollar una relación estrecha con él te permitirá enfocarte de manera adecuada al servicio.

Si ya tienes una estrategia, ¿cuál es la disciplina de valor hacia donde la enfocaste?

Por Iliana Basurto, Licenciada en Ciencias de la Comunicación. Cuenta con un Diplomado en Alta Dirección de Empresas por el ITESM. Actualmente colabora en El Semanario.