El dueño de un negocio es como el capitán de un barco: debe mantener la mirada al frente, para asegurarse de que el rumbo es el correcto, mientras controla que la tripulación hace su trabajo, o que todo está en orden en la sala de máquinas. Cuando el negocio crece, ese equilibrio entre la estrategia y la operación diaria puede salirse de control, ya que la carga de trabajo y las responsabilidades aumentan.

Por eso es tan importante que el emprendedor forme equipos de alto desempeño y comience a delegar tareas, incluso las más importantes. Pero esto no significa que se desentienda de la operación o de los resultados obtenidos: por el contrario, el reto en esta nueva etapa es dar instrucciones precisas y poder monitorear las funciones clave que van a determinar el futuro de la empresa.

¿Cuáles son entonces esas tareas que permiten que la empresa se mantenga en un movimiento continuo hacia el logro de la rentabilidad? ¿Que deben ser eficientes y mantenerse alineadas, para que entonces el emprendedor pueda concentrarse en la estrategia? Esto es lo que dicen los expertos.

1. Producción

¿Qué vendes? La satisfacción del cliente es la base de todo negocio exitoso, por lo que lo primero es revisar que estamos cumpliendo con sus demandas y expectativas. Y todo empieza con la fabricación de los productos, o la generación de los servicios. Según el giro de tu negocio, revisa temas como los costos fijos y variables, la administración de los inventarios los estándares de calidad, y los tiempos de las entregas.

2. Marketing

Aquí no nos referimos solamente a la promoción de los productos o servicios de la empresa, sino a la decisiones sobre las ventajas competitivas a destacar, el precio de venta, las campañas de promoción y la definición de los puntos de venta. Los productos, por más buenos que sean, no se venden solos: si el negocio no cuenta con una estrategia adecuada para vincular la oferta de la empresa con el mercado, ningún esfuerzo de mercadotecnia dará resultados.

3. Ventas

Aquí se activa la maquinaria que hará que un cliente potencial tome la decisión de comprar nuestros productos o servicios. Y hay varias preguntas importantes que deberías hacerte. Por ejemplo, ¿cuál es el factor más importante en la estrategia de comercialización de tu negocio? En el caso de una cadena de salones de belleza, quizá haya tres estilistas “estrella”, que generan una clientela fiel y son los que generan el ticket de venta más alto. Una vez identificados esos “potenciadores” de ingresos, necesitas asegurarte de que cuentan con todo lo necesario para seguir dando los mismos resultados, o incluso mejorarlos.

4. Cobranza

Como hemos dicho muchas veces en este blog, una venta no está cerrada hasta que el dinero está en la cuenta de la empresa. Sin embargo, muchos emprendedores cometen el error de concentrarse solo en el número de órdenes de compra o de facturas, mientras el área de administración sufre por la falta de liquidez para pagar la nómina o los servicios básicos. No caigas en este error fatal, que en el mediano plazo puede terminar con la salud financiera de tu negocio. Revisa el ciclo de cobranza, compáralo con el ciclo de pago de los compromisos de la empresa (por ejemplo, un crédito), y haz los ajustes necesarios.

5. Administración

Por último, pero no menos importante, está el área que se encarga de que en la empresa todos cuentan con los recursos necesarios para hacer su trabajo. Cada día hay que revisar que los empleados cumplen con sus horas de trabajo, que se generan las facturas solicitadas por los vendedores, que se hacen los pagos a proveedores o se cumple a tiempo con la liquidación de los impuestos. En los negocios, muchas veces se considera al administrador como un director “menor”, cuando en realidad es uno de los actores protagónicos.

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