Arrancó marzo y también la cuenta regresiva para preparar la Declaración Anual de impuestos de tu empresa. Seguramente ya estás ordenando y revisando la documentación contable, como las Facturas digitales, los comprobantes de pago correspondientes y las declaraciones mensuales de impuestos. Y en las conversaciones previas con tu Contador has escuchado algunos términos un poco técnicos, como por ejemplo utilidad y resultado fiscal. ¿Sabes de qué se trata?

Aquí te lo contamos en términos sencillos. Lo primero que debes entender es que como contribuyente cada año debes hacer un cálculo del Impuesto sobre la Renta (ISR) que se debe pagar sobre las ganancias que se obtuvieron durante el ejercicio (del 1º de enero al 31 de diciembre), mismo que debe manifestarse en la Declaración Anual que se envía al Servicio de Administración Tributaria (SAT). A este término se le llama utilidad fiscal.

Una fórmula simple

Para llegar a este número, el cálculo establecido en la Ley del Impuesto sobre la Renta es el siguiente:

Total de ingresos acumulables del ejercicio
– menos deducciones autorizadas
– menos utilidades pagadas a los trabajadores
= Utilidad fiscal del ejercicio actual

Por supuesto, este resultado puede ser positivo o negativo. Y a veces podemos llevarnos algunas sorpresas, porque quizá no todos los gastos presentados ante el SAT fueron considerados como deducibles (por ejemplo, estrictamente indispensables para el giro de la empresa). O quizá no todas las Facturas que presentamos fueron acreditadas con su correspondiente comprobante de pago (como un cheque o transferencia). Estos son detalles que, si los tienes en cuenta, pueden ayudarte a mejorar los números de tu siguiente presentación de impuestos.

Hasta acá tenemos entonces la cifra de la pérdida o utilidad fiscal del período sobre el que vamos a tener que hacer la correspondiente declaración de impuestos (en este caso, de enero a diciembre de 2018). Pero hay otro dato más que debemos considerar para hacer el cálculo final de ISR: La pérdida fiscal de ejercicios anteriores.

Estas pérdidas fiscales se originan cuando las deducciones autorizadas son superiores a los ingresos acumulables de un determinado ejercicio, y si hay pérdidas fiscales en años anteriores, éstas pueden disminuirse o amortizarse contra las utilidades de los siguientes diez años.

En resumen:

Utilidad del ejercicio actual
– menos pérdidas fiscales de ejercicios anteriores
= Resultado fiscal del ejercicio actual

Así sí podremos calcular el monto final de ISR que tendremos que pagar en nuestra próxima declaración o, por el contrario, la pérdida que podremos acreditar para amortizar a utilidades futuras (con un plazo máximo de 10 años).

En un próximo artículo vamos a hablar de otro concepto muy importante que se determina con base en la Declaración Anual de impuestos de la empresa: el coeficiente de utilidad que se utiliza en los pagos provisionales mensuales del ISR ¡No te lo pierdas!

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