La capacidad de innovar está íntimamente ligada con la creatividad. Pero entre el estrés diario de la operación y la atención de las tareas más rutinarias, como dueños de un negocio podemos perder la capacidad de pensar en nuevas ideas o imaginar nuevos proyectos.

Para un emprendedor o empresario, los bloqueos creativos pueden resultar muy frustrantes. Sobre todo cuando tenemos que buscar soluciones urgentes para un problema, o cuando nos sentimos intimidados por el tamaño o por los riesgos potenciales de una iniciativa. ¿Cómo salir entonces de esta situación, que puede prolongarse durante días o semanas? Aquí te compartimos algunas de las estrategias más efectivas.

#1. No te tomes el proyecto tan en serio

Esto no significa que no te comprometas con tu tarea, sino que te permitas relajarte un poco y conectarte con tu lado más lúdico. Es un tema de actitud, pero también de tomar acciones concretas para lograrlo. Por ejemplo, en vez de usar la computadora, trabaja con una pizarra y plumones de colores. Sal a caminar con una grabadora, y registra las ideas que van apareciendo en tu mente mientras disfrutas de la naturaleza. O antes de sentarte a escribir, baila, toca un instrumento o haz algo que te permita sacudirte la angustia y conectarte de nuevo con tu creatividad.

#2. Haz una lista de tareas

La falta de creatividad está asociada a sentimientos de agobio e inseguridad. Si estás frente a un proyecto muy grande, y tienes dudas sobre tu capacidad para sacarlo adelante, sepáralo en actividades o pasos más pequeños, que puedas completar cada día en poco tiempo. Eso te permitirá recuperar la confianza en ti mismo a medida que avances, y recordar cuáles son los conocimientos, capacidades y experiencias que te llevaron al lugar donde estás hoy.

#3. Avanza un poco cada día

Si estás atravesando por problemas de creatividad, lo peor que puedes hacer es abandonar el proyecto en el que estás trabajando durante varios días. Lo único que vas a lograr con eso es desconectarte y desmotivarte. Y además va a significar un esfuerzo adicional, ya que tendrás que volver a revisar todo lo avanzado para arrancar otra vez desde el mismo punto. Los especialistas recomiendan terminar una pequeña tarea por cada jornada de trabajo: por ejemplo, si estás escribiendo un libro, oblígate a dedicarle al menos dos horas cada mañana, no importa cuál sea el resultado. La creatividad necesita, ante todo, constancia y disciplina.

#4. Aplica la regla del mínimo tiempo posible

¿Qué sucedería si en vez de perder todo un domingo frente a la computadora, tratando de encontrar esas nuevas ideas, establecieras un límite para la cantidad de horas que puedes dedicarle a cada tarea? No importa si se trata de una presentación pequeña o un proyecto grande, vas a ser mucho más eficiente si marcas en tu agenda un horario específico para trabajar. Al principio, no te concentres tanto en la calidad de lo logrado, sino en la satisfacción que vas a sentir con haber podido avanzar. Al final, se trata de dominar un poco el ego, el perfeccionismo, la inseguridad y los temores que sentimos cuando tenemos que pensar en nuevas ideas.

¿Cuál de estas ideas aplicarás desde ya?

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