Los empresarios son por naturaleza idealistas y optimistas. Y esas características se hacen todavía más evidentes en el caso de las personas más jóvenes, que deciden iniciar su propio negocio mientras están en la universidad o pocos años después de iniciar una carrera corporativa.

Estos emprendedores tienen toda la vida por delante, más margen para equivocarse y, por supuesto, menos experiencia. Por lo que suelen caer en algunos errores comunes que muchas veces significan el fracaso de sus negocios. Para evitarlos y que la realidad no termine con tus sueños, aquí te contamos cuáles son, y te compartimos algunos consejos para que tomes mejores decisiones. ¡Toma nota!

1. Enamorarse de la idea de negocios

Por supuesto que hay que estar convencidos de las posibilidades de éxito de nuestro proyecto. Pero el exceso de confianza provoca muchas veces que no investiguemos a fondo qué es lo que realmente quiere el cliente, cuál es la demanda potencial y si hay otros jugadores que ya se quedaron con parte del pastel.

2. Asociarse con un amigo

Cuando tenemos veinte o treinta años pasamos mucho tiempo con los amigos. Por que lo que normal que, cuando se nos ocurre una idea de negocios, sean nuestra primera opción para emprender. Pero cuidado: un buen equipo debe estar compuesto por personas con perfiles, conocimientos y experiencias complementarias, y no siempre vamos a encontrarlas en nuestro círculo más cercano.

3. No firmar acuerdos mínimos

Relacionado con el punto anterior, otro problema de asociarse con un amigo o familiar es que podemos caer en un exceso de confianza. Y entonces, cuando empiezan los problemas, la falta de contratos o pactos por escrito hacen que cualquier situación, por pequeña que sea, afecte la relación entre los fundadores y directores.

4. Creer que un plan de negocios asegura el éxito

Aunque es necesario para contar con información sobre el mercado y definir la estrategia, la realidad es que los pronósticos de ingresos y utilidades de este documento rara vez se cumplen. Por eso algunos expertos recomiendan enfocarse durante los primeros meses de operación en dos o tres métricas clave para la operación eficiente y la rentabilidad del negocio.

5. Negarse a compartir detalles del proyecto

Por inmadurez, los emprendedores más jóvenes suelen creer que su idea es la más revolucionaria y disruptiva. Y que si comentan detalles con un potencial inversionista o cliente, corre peligro de ser copiada. A menos que se trate de una patente, no deberías preocuparte por eso: cuando una empresa es exitosa, el 10% puede atribuirse a la idea de negocios, pero el 90% a la ejecución.

6. Querer hacerlo todo

Es normal que al principio, y cuando los recursos son escasos, un emprendedor se encargue de la producción, las ventas y las finanzas. Pero si queremos que el negocio realmente crezca, en algún momento hay que empezar a formar un equipo y delegar algunas tareas.

7. No prestarle atención a la administración

Por su natural entusiasmo y ambición, durante los primeros años de la empresa los emprendedores más jóvenes se obsesionan por el marketing y las ventas. Pero se olvidan de los procesos en la operación, la incorporación de tecnología básica, y del control de la contabilidad y las finanzas.

8. Desestimar la efectividad del marketing tradicional

Los milennials crecieron con Internet y las redes sociales, y tienden a ignorar las herramientas de promoción y comercialización offline, como las activaciones en punto de venta o la publicidad en medios tradicionales. Sin embargo, estas no pueden ser ignoradas en una estrategia onmicanal.

9. Enfocarse más en buscar inversionistas que en hacer crecer el negocio

Concursos de emprendedores, pitchs ante fondos, presentaciones ante aceleradoras de startups… Muchos emprendedores pasan más tiempo en este tipo de eventos que en atender la operación diaria de la empresa. Y este es un error fatal. Lo primero que hay que hacer es conseguir clientes que financien los costos de la operación inicial y permitan generar las primeras ganancias.

10. Pensar solo en el dinero

Si quieres emprender para convertirte en un millonario, ¡olvídalo! Aunque no es imposible, la realidad es que aquellos que logran ganar miles de millones de pesos con su empresa son una minoría. Y aunque no debes resignar la idea de construir un patrimonio, debes entender que ser tu propio jefe genera otro tipo de riqueza: por ejemplo, la felicidad de vivir de tu pasión y de tener un impacto positivo en la vida de otros.

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