En el mundo, son millones las personas que ya llevan más de seis meses trabajando desde sus casas. Lo que al principio fue una novedad, y considerada como un beneficio entre aquellos trabajadores que viven en las grandes ciudades y pasaban horas en el tráfico, ya empieza a tener efectos negativos sobre la salud física y mental.

Permanecer horas sentado frente a una computadora o hablando por teléfono no solo puede causar contracturas musculares y dolores de cuello, espalda y cabeza. La falta de movimiento y la disminución de las salidas al exterior también han provocado en muchas personas crisis de ansiedad, aumentos de peso y una baja en las defensas, lo que en el largo plazo puede derivar en enfermedades cardiovasculares y afectaciones psicológicas.

Por eso los especialistas y terapeutas ocupacionales están hablando de las llamadas “pausas activas”. ¿De qué se trata? De un conjunto de técnicas y actividades físicas y mentales, que se pueden realizan en períodos cortos de tiempo y en prácticamente cualquier lugar; y que permiten recuperar la calma, el foco y la energía durante la jornada laboral.

Entre otras actividades de este tipo, podemos mencionar:

  • la meditación
  • la respiración consciente
  • los estiramientos musculares
  • las caminatas cortas
  • los ejercicios para descansar los ojos

Como ves, se trata de técnicas muy sencillas, que pueden realizarse sin la necesidad de una guía o instructor. Pero que si se practican con regularidad y se incorporan como un hábito diario, pueden tener un impacto muy significativo en nuestra productividad y nuestra capacidad de manejar el stress.

Que no te limiten ni el espacio ni el tiempo

Si ya incorporaste el teletrabajo de manera definitiva y se te está volviendo cada vez más difícil alcanzar tus objetivos sin afectar tu salud, seguramente te estás preguntando qué tipo de rutina deberías incorporar. Eso depende, en primer lugar, de tus características personales y de tus preferencias. Porque es importante que tomes estas pausas activas como algo placentero, como un espacio para reconectarte contigo mismo y con tu capacidad para disfrutar cada momento. Y no como otra obligación más. Por eso, habrá personas a las que les funcione mejor respirar, y otras que necesitan un tipo de ejercicio más intenso.

El espacio disponible y la ubicación de nuestra casa, por supuesto, es otro punto a tener en cuenta. Si por ejemplo, tienes un parque a una cuadra, ¿cómo resistirse a una caminata? Pero aún cuando el cuarto en el que trabajas sea pequeño, puedes hacer ejercicios de respiración con la ayuda de una aplicación (hay una enorme variedad de opciones gratuitas en Internet).

En cuanto a la duración de las pausas activas, pueden variar entre los 10 y los 20 minutos, dependiendo del tipo de rutina, del horario y de lo cargada que esté tu agenda. Eso sí, lo ideal es que realices varias actividades cortas al día, para poder entonces relajar los músculos del cuerpo y descansar la mente. Y que incluyas ejercicios variados, que beneficien la salud de tus ojos, tus músculos y tu mente.

Por último, para ayudarte a incorporar estas nuevas rutinas, apóyate en alguna aplicación como Habit List o simplemente programa alarmas y recordatorios en tu celular. Lamentablemente, no hay una fecha cierta para el fin de la pandemia, o al menos para un mayor control de los contagios, por lo que tardaremos meses en retomar nuestras actividades normales. Entonces, resulta más importante que nunca dedicar tiempo a fortalecer nuestra salud.

 

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