La nueva generación de emprendedores y empresarios entiende que la innovación es parte del ADN de cualquier proyecto exitoso. Por eso, en sus negocios se habla desde el inicio de conceptos como la disrupción, la reingeniería de procesos, la digitalización y la internacionalización.

Con la vista puesta en el futuro, empresas de todo tamaño buscan transformar sus mercados con nuevas soluciones a viejos problemas. Lo hacen con visión, talento y esfuerzo… Pero la realidad es que la mayoría no lo logra. Porque innovar es un proceso mucho más lento, complicado y costoso de lo que imaginamos. Y el primer paso para superar las dificultades es identificarlas.

Por eso hoy queremos hablarte de cuáles son los frenos que podrían estar complicando la innovación en tu Pyme. Esos errores comunes que, en medio de la operación diaria, a veces no detectamos, pero que complican el futuro de la empresa.

#1. No escuchar al cliente

El único propósito de la innovación en una empresa es fortalecer la propuesta de valor para el cliente, con respuestas innovadoras a sus necesidades y aspiraciones. Y para detectar esas oportunidades, hay que prestar mucha atención a lo que ese cliente nos dice. El problema es que, en vez de hacer esto, muchas compañías se distraen con el gurú en innovación del momento, las tendencias del mercado o lo que está haciendo la competencia. Analiza entonces cuáles son los canales de comunicación con tus clientes, si son efectivos, y qué necesitas mejorar para identificar sus demandas y opiniones. No hay proceso de innovación posible sin esa información.

#2. No incluir a la innovación en la estrategia de crecimiento

Otro problema común entre las Pymes es que sus dueños y directivos ven cualquier cambio o mejora en los productos más como una herramienta de marketing que de crecimiento. Es decir, se enfocan más en pensar cómo van a comunicar esa novedad en sus campañas de publicidad o en sus presentaciones de ventas, que en analizar cuál debe ser el impacto de la innovación en la productividad del negocio o en sus resultados. Los objetivos de innovación deben estar alineados con la estrategia general de la empresa, contar con un presupuesto propio y tener metas claras por cumplir. Eso no solo motiva a los empleados involucrados en el proceso de innovación, también les deja claro su rol y aumenta su compromiso con sus resultados.

#3. No asignar un presupuesto

Muchas veces, los dueños del negocio se convierten en los principales frenos a la innovación porque, en realidad, ven a este proceso como un gasto, y no como una inversión a mediano y largo plazo. Y en consecuencia, no se asigna una partida clara del presupuesto para todo lo que tiene que ver con investigación, desarrollo de prototipos y pruebas en el mercado. Y aquí no estamos hablando necesariamente del desarrollo de una nueva vacuna, que puede costar millones de dólares, sino por ejemplo, de algo tan sencillo como una prueba A/B para el lanzamiento de la nueva página Web de una Pyme. Asegúrate entonces de que en el próximo presupuesto anual de la empresa exista una partida específica para innovación.

#4. No desarrollar un proceso estructurado de innovación

Esto es imprescindible para, por ejemplo, poder generar muchas ideas y luego filtrar cuáles son las mejores, para entonces dedicarles la creatividad, el esfuerzo y el presupuesto disponibles en la empresa. El error en el que caen muchas Pymes es lanzarse a una búsqueda desenfrenada de innovación, en la que terminan lanzando al mercado productos y servicios que no han sido debidamente testeados, y que fracasan de manera estrepitosa a los pocos meses. Esto no solo significa un pérdida de tiempo y dinero, sino que también puede desalentar rápidamente a los dueños del negocio y a los empleados.

#5. El miedo al riesgo

Por último, esta es una característica de los empresarios más conservadores, que solo se preocupan por la evolución de las ventas y la salud del flujo de efectivo. Por supuesto que esto es importante para la fortaleza del negocio, pero también es cierto que, si no se toman riesgos medidos, en el largo plazo cualquier propuesta comercial exitosa puede convertirse en irrelevante. Todo proceso de innovación incluye cierto nivel de incertidumbre, y la posibilidad de perder la inversión hecha en la investigación o en el desarrollo de un prototipo. Es fundamental entender eso desde el inicio.

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