En el mundo de hoy, la imagen personal se ha convertido en una herramienta de negocios sumamente poderosa. A veces, puede tener más impacto que un largo discurso o una presentación detallada sobre lo que hacemos. Y esto tiene que ver con la proyección de seguridad, confianza y credibilidad que podemos lograr a través de ella.

Es que la apariencia de una persona va mucho más allá de la ropa que usa o la pulcritud de su arreglo: también tiene que ver con las expresiones del rostro, la forma en la que gesticulamos y sobre todo con la actitud que tenemos cuando interactuamos con alguien. Y también, por supuesto, con el estilo que elegimos para decirle al mundo quiénes somos, cuáles son nuestras fortalezas, y qué buscamos.

Si no te sientes cómodo con tu imagen, o crees que podría estar afectando el logro de tus objetivos en tu empresa, es hora de que empieces a trabajar para mejorarla. Según los expertos, lo primero es tener en cuenta los siguientes puntos:

  • Comer sano, cuidar tu piel y tu cabello, hacer ejercicio y darte tiempo para el descanso y la relajación son requisitos imprescindibles para disminuir los niveles de estrés, lucir saludable y tener una mejor actitud en el trabajo.
  • La higiene y el cuidado de tu ropa deben ser impecables.
  • Tu apariencia y tu vestimenta deben respaldar tu posición.
  • Vístete de acuerdo a tu tipo de cuerpo.
  • Los pecados capitales de la imagen son dos: pasar desapercibidos, o llamar demasiado la atención.

La ropa, el maquillaje y los accesorios que usamos cada día comunican: pueden manifestar autoridad o debilidad, cercanía o distancia, creatividad o rigidez. Y esto no tiene nada que ver con usar artículos de marcas exclusivas, o peinarnos con el mejor estilista de la ciudad. Por el contrario, usar la imagen personal a nuestro favor tiene que ver con saber cuál es el mensaje que queremos comunicar, y poder expresarlo a través de nuestro estilo.

Está claro que si tienes una agencia de publicidad, no puedes vestirte como igual que el dueño de una fábrica de autopartes. Aquí el reto es respetar tu esencia y estilo propio, pero ser congruente con tu objetivo de negocios: conectar de manera efectiva con tus clientes actuales y potenciales, y vender tus productos y servicios.

¿Cuál es entonces el estilo que deberías tener de acuerdo a tu giro de negocios y al tipo de clientes con los que trabajas? Aquí te compartimos algunos ejemplos, que podrían orientarte.

Negocios gastronómicos

Se trate de un restaurante, una distribuidora de alimentos envasados o una escuela de cocina, en estos negocios lo que más importa es el orden y la limpieza. Y eso es lo que debes transmitir con tu apariencia. Elige prendas claras y de materiales nobles, y ten especial cuidado con la presentación de tus manos y tu cabello. Evita los accesorios recargados, los zapatos con tacones muy altos y las prendas demasiado ajustadas, que podrían impedirte realizar tus tareas con comodidad.

Asesoría, capacitación y entrenamiento

En este tipo de negocios, el valor más importante a transmitir es la confianza. Opta por un estilo que proyecte seguridad pero al mismo tiempo cercanía, con prendas elegantes y colores cálidos. En lo posible, evita los tonos oscuros (no tan ligados a los sentimientos positivos) o demasiado llamativos, y los accesorios muy grandes o que despierten sensaciones de agresividad (por ejemplo, los estoperoles).

Salud y belleza

En estos casos, tu estilo no debería ser rígido, sino manifestar que eres una persona cálida, empática y atenta a las necesidades y el bienestar de los otros. Recurre a diseños de cortes más amplios y telas ligeras. Cuida especialmente tu higiene y el aspecto de tu piel, tu cabello y tus manos, para ser congruente con la misión de tu negocio. Y evita los perfumes demasiado fuertes, que podrían afectar al paciente o cliente durante un tratamiento.

Negocios creativos

Es un giro que da más libertad para desarrollar un estilo personal. Evita los trajes de un solo color, o usar siempre camisas blancas o negras. Y combina en cambios piezas de diseños más originales, aunque siempre elegantes y adecuadas para tener una junta con un cliente o proveedor. En el caso de las mujeres, los accesorios son ideales para comunicar alegría y creatividad.

Manufactura

En este giro los dueños suelen trabajar con equipos grandes, por lo que es muy importante transmitir autoridad. Tanto hombre como mujeres, pueden optar por los trajes y otras prendas elegantes y clásicas, que los hagan sentirse seguros de sí mismos y al mando. También es aconsejable que los accesorios sean discretos. En el caso de las mujeres, en este caso es especialmente importante olvidarse de las prendas ceñidas o sugerentes, aunque esto no significa que deban perder su femineidad.

¿Cambiarás tu estilo o te parece que has manejado bien este aspecto respecto a tu negocio?

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