La economía no termina de despegar, la competencia aumenta y las compañías pelean su lugar en el mercado con estrategias de precios bajos. ¿Qué significa esto para el consumidor? En general, una oferta de productos más accesibles, pero con características similares. Ante este escenario, las empresas necesitan buscar nuevas herramientas para ganar individualidad y reducir el número de competidores directos. Hoy, una de las más utilizadas por las pequeñas y medianas empresas en rápido crecimiento es el branding personal.

Esta estrategia está directamente conectada con la figura del fundador de la compañía y su imagen en el mercado. Tomemos algunos ejemplos… ¿Cuántas personas conocerían la marca Virgin si no fuera por Richard Branson? ¿O cuál habría sido el impacto en el mercado de los nuevos productos de Apple sin las legendarias presentaciones de Steve Jobs?

Por supuesto, siempre harán falta buenos productos o servicios para convencer a los consumidores de que somos su mejor opción. Pero ante ofertas tan numerosas y sin un valor diferencial que nos respalde, es más fácil caer en la categoría de commoditie.   

Entrenar para una maratón

Para un emprendedor, construir una marca personal poderosa es una maratón, no una carrera corta. Esto significa pensar a largo plazo, analizar cuáles son nuestras características personales y profesionales, diseñar una estrategia conectada con los planes de la empresa y trabajar día a día con ese objetivo en mente.

Que una compañía tenga el impulso de la marca personal de su fundador tiene muchas ventajas. Por ejemplo, ganará visibilidad en el mercado gracias a la conexión inmediata con los valores de su líder, como la honestidad, la capacidad de innovación o la audacia. Tendrá acceso a más contactos de negocios y acuerdos comerciales, imprescindibles para la expansión del negocio. Y por último, logrará que muchos clientes lleguen solos, sin necesidad de hacer inversiones millonarias en mercadotecnia y publicidad.

Hay algo muy importante a tener en cuenta: el esfuerzo de años y años para construir un nombre con prestigio puede perderse en un segundo, por culpa de un comentario desafortunado en redes sociales o una foto inapropiada. Y el impacto negativo no solo afectará al empresario, sino también a su negocio. Por eso es importante monitorear en forma permanente el impacto de nuestros esfuerzos de comunicación, para prevenir una crisis de reputación y poder actuar a tiempo.

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