A diferencia de los problemas físicos, los trastornos psicológicos por los que puede estar atravesando un colaborador son más difíciles de detectar. Por un lado, las personas suelen esconder sus problemas emocionales, ya sea por vergüenza o por temor a perder su trabajo. Además, se trata de un tema tabú, que la gente suele evitar en sus conversaciones diarias y al que la mayoría de las empresas no suelen prestar atención.

Sin embargo, los trastornos mentales son un fenómeno que crece en todo el mundo. La presión laboral, el estrés que significa vivir en los grandes centros urbanos y el mayor aislamiento de las personas en su vida cotidiana están provocando un aumento en los índices de ataques de pánico y depresión. Y los trabajadores de las empresas no quedan afuera de estas estadísticas. Eso significa un mayor nivel de ausentismo, una baja en la productividad, y también un impacto en el clima laboral y la motivación de los equipos.

¿Qué hacer entonces para detectar si algún empleado está atravesando una situación difícil? Lo primero es poner el tema sobre la mesa, por ejemplo a través de una charla abierta con un especialista. Y luego abrir el diálogo, para que nadie sienta vergüenza de su padecimiento y se sienta seguro de hablar con alguien en la empresa.

Al final, hay que mantenerse siempre atento a cinco señales de alerta, para poder actuar a tiempo y ofrecer al colaborador en problemas la ayuda necesaria. Es importante que haya una persona del área de Recursos Humanos a cargo de este tema, y que se mantenga en constante comunicación con los directores de cada área. ¿Cuáles son esas luces rojas?, aquí te las presentamos.

1. Cambios abruptos de personalidad

Es una de las señales más claras de problemas, por ejemplo, no es normal que alguien que se muestra siempre motivado y participativo, de un momento a otro ya no quiera participar de algún proyecto, o no emita su opinión en las juntas. O que un empleado naturalmente tranquilo se muestre permanentemente eufórico. Por supuesto, es normal que una persona tenga un mal día, pero la situación puede ser preocupante cuando este tipo de conductas se prolongan en el tiempo.

2. Irritabilidad y nerviosismo permanente

Las malas contestaciones, los gritos a otros empleados y los ataques repentinos de ira son otras señales claras de que algo no anda bien. Estas reacciones pueden estar relacionadas con la falta de sueño y descanso, con un nivel de angustia incontrolable, y hasta con el consumo de drogas. Y si no se toman medidas a tiempo, pueden terminar afectando el estado emocional de otros empleados.

3. Aislamiento

Pasar demasiado tiempo a solas, alejarse de familiares y amigos, y dejar de participar de actividades sociales fuera del horario de trabajo son indicadores de depresión a la que hay que prestar atención. Esta manifestación de la conducta es más difícil de detectar, ya que tiene que ver con el uso del tiempo libre de los empleados. Pero una persona en problemas puede comentar esta situación a un compañero de trabajo, o incluso a su superior durante una conversación informal. Y puede estar pidiendo ayuda.

4. Faltas injustificadas, llegadas tarde e incumplimiento de tareas

Si un colaborador que siempre se ha mostrado comprometido con su trabajo empieza a tener este tipo de comportamientos, también hay que prestar atención y tratar de averiguar si le sucede algo. La falta de motivación, el desgano y el pesimismo exacerbado están ligados a la depresión, y si se convierten en conductas habituales son preocupantes.

5. Falta de aseo y cuidado personal

Una persona deprimida, que empieza a beber en exceso o consume drogas suele, en algún punto, descuidar su presentación. Y esta es una de las señales más visibles y concretas de que algo malo le está sucediendo. Este punto es importante porque, si se trata de alguien del área de Ventas, Atención al Cliente o Relaciones Públicas, puede afectar además la imagen de una marca.

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