En los últimos años, los cambios en la manera de hacer negocios se han acelerado. La tecnología ha significado cambios profundos en la forma de adquirir y consumir bienes y servicios, y ha abierto la entrada a jugadores con modelos disruptivos. Los márgenes de rentabilidad se han reducido. Y ante una mayor cantidad de opciones para hacer sus compras, los clientes se han vuelto más exigentes y menos fieles.

En los mercados maduros esta tendencia se está acelerando, ya que la demanda se mantiene estable y ya no queda margen para el error. Y entonces, la innovación se vuelve un factor vital para captar la atención del cliente y asegurar la supervivencia de la empresa en el largo plazo. Como explican los especialistas, los modelos de negocios tiene que ser cuestionados y actualizados.

Cómo dueño de una empresa, tu papel es liderar la transformación a través de cuatro pasos: 1) hacer un diagnóstico preciso sobre la evolución del mercado en el que operas, 2) definir qué actividades son críticas según lo que hoy piden los clientes, 3) ajustar la propuesta de valor y 4) destinar los recursos más valiosos de la compañía a los cambios en la operación.

En cuanto al proceso de innovación, los especialistas recomiendan activar una serie de acciones clave. Y aquí te contamos cuáles son las 5 más importantes.

1. Convierte el negocio en una empresa “fit”

Cuando los márgenes de rentabilidad se achican y hay una mayor incertidumbre sobre la demanda, el negocio tiene que ganar músculo y eliminar el peso de los gastos injustificados o las actividades que ya no tienen ninguna razón de ser, o que no dan resultados. Antes de entrar en un proceso de innovación, la compañía debe ganar fuerza y capacidad de reacción, para entonces sí poder enfocarse en los procesos estratégicos que le permitirán ofrecer una propuesta de valor renovada.

2. Mejora la planificación

Antes de salir a competir con una oferta diferente, hay que asegurarse de que estamos aprovechando al máximo la capacidad instalada de la empresa y los recursos disponibles. Y subcontratar aquellos procesos que ya no son clave para la operación. Eso permite enfrentar las variaciones en la demanda y los ingresos cuando lanzamos un nuevo producto o servicio, o cuando cambiamos la forma en la que nos comunicamos o entregamos valor al cliente.

3. Prioriza la rentabilidad sobre el volumen

Es la forma más efectiva de asegurar una relación de largo plazo con los consumidores e ingresos más estables. Esto significa que habrá que repensar no solo el valor diferencial de nuestra oferta, sino todo el modelo de negocios: es decir, cómo generamos y entregamos ese valor. Y hacer todos los ajustes necesarios para que cada operación en la empresa (desde atención al cliente hasta finanzas) se involucre en el cambio y haga un aporte medible.

4. Aprende a manejar múltiples canales

Una de las mayores dificultades de los negocios tradicionales y que operan en mercados maduros es coordinar sus esfuerzos en el mundo físico y digital. Por ejemplo, los planes de marketing ahora deben incluir la promoción en el punto de venta y en las redes sociales. O las entregas a través de tiendas físicas y plataformas propias de e-commerce, o marketplaces como Amazon o Mercado Libre. No entender esta necesidad significa que al negocio no le quedan muchos años en el mercado.

5. Abre las puertas de la innovación colaborativa

A veces, una empresa no cuenta con todos los recursos ni el talento que necesita para transformarse. Y entonces, el único camino es desarrollar alianzas con otros actores del mercado y con expertos que puedan guiarnos en el proceso. O incluso con emprendedores que tengan propuestas novedosas para dar nuevas opciones a los clientes, pero que no cuenten con los recursos ni los canales para llevar sus productos y servicios al mercado.

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