Como dijo alguna vez Bill Gates, el fundador de Microsoft, “el cliente más insatisfecho es la mayor fuente de aprendizaje”. Pero el reto para los emprendedores y empresarios es aún más grande, porque ya no basta con conocer a nuestro mercado objetivo, sino tenemos que entenderlo y hasta adelantarnos hasta sus nuevas necesidades y aspiraciones.

Como explican los expertos en marketing, hay una gran distancia entre la manifestación de interés por un producto o servicio, y la decisión concreta de compra. Y por eso se vuelve tan importante analizar no solo lo que el consumidor necesita, sino también sus costumbres, su entorno o su manera de relacionarse con la tecnología.

Para ayudarte en este proceso, hoy queremos compartirte cuatro herramientas útiles que te ayudarán a analizar más a fondo a tus clientes actuales y potenciales, y así obtener información clave para ajustar tus procesos de promoción y ventas. Elige la que se adapte mejor a tus necesidades actuales de información o a los problemas que estés enfrentando, y empieza a trabajar con ella hoy mismo.

1. Design Thinking

Esta metodología para generar ideas innovadoras utiliza las herramientas y técnicas propias del diseño para conectar las necesidades de las personas con las posibilidades de la tecnología y la factibilidad económica de un nuevo producto o servicio. Una de las características más distintivas del también llamado “pensamiento de diseño” es que los clientes son una parte activa del proceso creativo y productivo, tanto en la etapa de detección y análisis de las necesidades como en el testeo de prototipos. Puedes encontrar más información aquí.

2. Value Proposition Canvas

Diseñada por Alexander Osterwalder y su equipo, esta famosa herramienta está enfocada en generar valor para el cliente en cada una de las interacciones entre el producto o servicio y el consumidor. Conocido también como “lienzo de propuesta de valor”, tiene cuatro etapas: observación, diseño, validación y ajuste. Para su máxima efectividad, se recomienda iniciar el proceso definiendo los segmentos de clientes con los que se quiere trabajar, ya que la realidad es que muchas veces tenemos una idea demasiado amplia de quién es nuestro consumidor y cuáles son sus puntos más importantes de dolor y satisfacción.

3. Mapa de empatía

Este proceso nos recuerda que nuestros clientes son personas, y que si queremos desarrollar una estrategia de marketing efectiva lo primero que tenemos que hacer es entender quiénes son, y cuáles son sus necesidades, aspiraciones y frustraciones. Pero no solo eso, sino también los antecedentes, los elementos y las personas de su entorno que también tienen peso en sus decisiones (¿quiénes son sus amigos?, ¿cuánto están dispuestos a pagar por lo que desean?). Al igual que con un perfil de buyer persona,tienes que ir mucho más allá de datos demográficos como edad, sexo o ubicación geográfica.

4. Mapa de experiencia del cliente

El Çustomer Journey Map proviene del Design Thinking y permite describir cada una de las interacciones entre el cliente y el producto o servicio, con datos detallados sobre cada etapa, canales y acciones específicos. Por supuesto, en el trabajo de análisis el foco no está en la empresa, sino en la experiencia del cliente, cuáles son sus frustraciones, y qué podemos hacer para terminar con ellas. Se puede realizar un mapa general o uno por cada tipo de cliente (por ejemplo, los que hacen compras en las tiendas físicas y los que prefieren hacerlas por Internet).

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