Dar un regalo corporativo es una de las prácticas más efectivas para ganar reconocimiento de marca entre nuestros clientes actuales. Y las fiestas de fin de año son el momento ideal para aplicarla en forma estratégica.

Esto, por supuesto, significa mucho más que elegir cualquier presente, sin pensar en los gustos o preferencias del destinatario, y enviarlo con una simple tarjeta de presentación. Por eso, para que puedas aprovechar esta oportunidad y fortalecer el mindshare de tu marca entre tu audiencia objetivo, hoy queremos compartirte algunos consejos útiles. ¡Toma nota!

1. El dinero no importa

Para sorprender a alguien, no hace falta que un regalo sea costoso, pero sí que demuestre que conocemos a la otra persona en profundidad y sabemos qué le gusta. Por ejemplo, si un cliente ama las novelas de ciencia ficción, un libro de ese género literario será mucho más valorado que una botella de champagne o un perfume. Así que el primer paso para elegir buenos regalos de fin de año es investigar qué intereses tienen tus consumidores, que los apasiona, qué podría serles de utilidad o qué novedad del momento los ha atrapado.

2. No caigas en lugares comunes

Ponte en el lugar de tu cliente y piensa qué sentirías si a fin de año recibes otra pluma, calendario o portarretratos con el logo de una empresa con la que tienes una relación comercial. ¿No crees que eso, al final, termina afectando la reputación de las marcas en forma negativa? Opta en cambio por opciones más novedosas, que demuestren que tus consumidores son especiales para ti y que por lo tanto te tomaste el tiempo de pensar en ellos. Por ejemplo, puedes regalar productos gourmet artesanales para que tus clientes compartan en sus reuniones familiares. O también accesorios o piezas de decoración elaborados por una cooperativa o asociación que beneficie a comunidades desfavorecidas, y que haga participar a tus consumidores de una acción solidaria.

3. El objetivo es permanecer en la vida del cliente

Un regalo de fin de año puede significar además la oportunidad de entrar en el día a día de nuestros consumidores… y no abandonarlos en los próximos 365 días o más. En este caso, hay que pensar en productos que nuestros clientes quieran colocar en su oficina o casa, que usen día a día, y que les recuerden nuestra marca cada vez que los vean.

Y esta elección estará condicionada, una vez más, por sus gustos y preferencias dentro y fuera del trabajo. Por ejemplo, si nuestro consumidor es un amante de la meditación, podemos regalarle un cojín para sus prácticas. Si pasa muchas horas en la empresa, una opción podría ser una planta de ornamento que, además purifique el aire, o una cafetera para preparar un buen café y hacer más agradables las juntas que tenga por las mañanas. Un tip: evita colocar el nombre de tu empresa o producto en un lugar muy visible, eso denota mal gusto y, si acompañas el regalo con una nota personalizada, resulta innecesario.

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