El design thinking se define como un proceso enfocado al usuario final del producto o servicio, buscando nuevas rutas y métodos no convencionales para determinar la identidad de un producto, tal como lo hacen los diseñadores industriales, quienes resuelven la manera de entender al consumidor, basándose en el comportamiento del consumidor, en los factores psicológicos y emocionales.

De tal manera, que no sólo se resuelven problemas de diseño, se innova la concepción de productos y servicios viéndolos como unidades estratégicas de negocio.

Para dejar más claro el concepto, se trata de establecer una conexión emocional con el consumidor para incrementar su deseo por un producto o servicio, para ello debemos de identificar todas las necesidades latentes y expresadas por nuestro público objetivo.

Al combinar el contexto que tenemos del negocio, el análisis de la fuerza de nuestra competencia, la percepción de valor que generan nuestros consumidores y nuestra capacidad para interpretar datos, podremos catapultar nuestra oferta de valor.

4 fases del design thinking

1.- Exploración de oportunidades

Nos ayuda a comprender mejor el mercado y romper conjeturas al explorar mercados en blanco.

2.- Entendimiento del reto y del contexto

Nos permite determinar si existe una ausencia de oferta de valor en el ámbito que deseamos incursionar.

3.- Entendimiento profundo del usuario

Para que podamos crear una verdadera innovación de valor, es fundamental que comprendamos las motivaciones, comportamientos y hábitos de nuestro consumidor potencial.

4.- Idear soluciones 

En función de la información obtenida, se plantea el problema y se buscan soluciones alternas que sean una respuesta directa a lo que necesita el usuario.

Una vez pasado este proceso, se pueden crear numerosos prototipos  con la finalizad de encontrar en las soluciones creadas la mejor repuesta para el usuario.

El design thinking ha sido muy utilizado por las empresas como una metodología para encontrar una mejor aceptación por parte del usuario, mientras algunas se concentran en las pruebas y feedback para mejorar, otras dan prioridad al entorno, hábitos y tendencias de sus usuarios. ¿Has observado las necesidades y hábitos de tus usuarios para darles mejores soluciones? Es muy probable que el design thinking sea una gran respuesta.

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