Podemos tener el mejor producto del mercado, una campaña de marketing bien definida y los gastos bajo control. Pero si nuestro personal no puede trabajar de manera cercana y coordinada en la búsqueda de un objetivo común, será difícil que alcancemos los resultados que esperamos.

El fracaso de los equipos de trabajo es una de las fuentes de mayor frustración para el dueño de un negocio, y puede significar muchos problemas para la empresa en el corto y mediano plazo. Por eso es importante que conozcas cuáles son las causas más típicas de esta situación, para que así puedas tomar cartas en el asunto. Aquí te las compartimos.

Objetivos poco claros

¿Cuál es la misión y visión de la empresa? ¿Qué se quiere lograr el próximo año, o en el siguiente trimestre? ¿Cuál es el papel que debe cumplir cada empleado en la búsqueda de estos objetivos? La falta de rumbo no solo complica el trabajo diario, también es un gran factor de desaliento, desmotivación y conflictos.

Falta de comunicación

Para trabajar en equipo con sus compañeros, el personal de otras áreas y sus propios jefes, todo empleado necesita escuchar a los demás pero también decir lo suyo. Esto significa que los mensajes ya no pueden ser unidireccionales, sino que los dueños y altos mandos de una empresa deben dedicar tiempo a conversar con su personal, compartir sus propias opiniones, y tomar nota de sus comentarios y sugerencias.

Líderes tóxicos

La persona al frente de un negocio y sus colaboradores más cercanos (es decir, los directores y sus asesores de confianza) tienen una responsabilidad vital en la productividad de los equipos de trabajo. Pero cuando son la principal causa de conflictos y problemas, poco se puede esperar de sus subalternos. Hay cinco cosas que caracterizan a los líderes positivos: son estratégicos, son activos, asumen sus responsabilidades (sobre todo en los malos momentos), son generosos y generan confianza.

El individualismo

El ego del fundador, los socios accionistas y los directores pueden traducirse en actitudes despóticas, imposición de tareas, malas evaluaciones de desempeño y un pésimo clima laboral. Por supuesto, cada empleado es un individuo en la búsqueda de su realización personal, y eso incluye pelear por el reconocimiento del trabajo propio. Pero un buen líder sabe que los mayores resultados siempre se lograrán con la suma del talento y el esfuerzo de muchos. Y es esa la filosofía de trabajo que debe buscar desarrollar.

La “juntitis”

Según algunos estudios, el exceso de reuniones de trabajo es una de las principales causas de frustración entre los empleados, ya que ven a este fenómeno como una pérdida de tiempo y un obstáculo para poder hacer bien su trabajo. Así que organiza solo aquellas juntas que sean imprescindibles, obliga a tus empleados a traer la información requerida, establece claramente qué puntos se van a tocar, asegúrate de que alguien elabore una minuta y da seguimiento a las tareas que deberán cumplirse en los días posteriores.

Malas relaciones entre las distintas áreas de la empresa

Las diferencias de personalidad, estilo de trabajo y actitudes entre los máximos ejecutivos de una compañía son algo normal. Pero nunca puedes permitir que la rivalidad o los conflictos entre algunos de ellos afecten el trabajo diario y la productividad de los equipos. Si hay una situación como ésta en la empresa, es importante que hables claramente con los involucrados, identifiques las causas del conflicto y trabajes en la búsqueda de una solución factible.

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