Podemos tener años de experiencia en nuestro mercado. Tener todos los conocimientos que necesitamos para fabricar un producto, mantenernos actualizados sobre las últimas tendencias y trabajar incansablemente para obtener los mejores resultados en nuestro negocio. Sin embargo, todo eso puede no ser suficiente. ¿La razón? Nuestra falta de inteligencia emocional.

Como dueños de una empresa, resulta imprescindible que tengamos la capacidad de reconocer, entender y manejar no solo nuestras propias emociones, sino también las de otras personas con las que trabajamos. Por ejemplo, las de nuestros empleados, socios, proveedores y aliados. Al final, no somos seres 100% racionales: un día podemos sentirnos motivados y entusiasmados con un proyecto, otros frustrados y decepcionados. Y esa es información que no podemos ignorar si queremos avanzar en nuestros objetivos.

Tener inteligencia emocional nos permite básicamente tres cosas: mantenernos en calma y enfocados (aún en momentos de crisis), motivarnos, y tomar decisiones de la manera más objetiva posible (ya que los sentimientos siempre estarán involucrados).

Cómo desarrollar nuestro EQ

¿Pero cómo convertirnos en personas más inteligentes desde lo emocional? ¿Se puede? Por supuesto que sí, pero hace falta tiempo, dedicación y paciencia. Sobre todo si no somos personas naturalmente empáticas, o interesadas en temas relacionados con la psicología y la superación personal. O nunca hemos buscado algún tipo de apoyo o terapia.

Una buena manera de empezar a trabajar en este tema es leer libros que nos ayuden a entender cómo funcionan las emociones. La inteligencia emocional, de Daniel Goleman, es un clásico. También son muy recomendables Inteligencia emocional 2.0, de Travis Bradberry y Jean Greaves, y Emociones tóxicas, de Bernardo Stamateas.

Si no tomas terapia de manera regular, ni estás interesado en esa opción, quizá podrías apoyarte en un coach de negocios. Frente al peso de su responsabilidad, los dueños de empresa suelen sentirse muy solos y frustrados. Y a veces lo único que necesitan es hablar con una persona ajena a la compañía y a su familia, con la que puedan desahogarse y acceder a una perspectiva diferente de las cosas.

Por supuesto, también es importante que te tomes más tiempo para tratar a tus empleados, conocer quiénes son, cuáles son sus sueños y qué problemas tienen. No se trata de cruzar los límites que separan la vida laboral y personal, sino de obtener la información básica que necesitas para poder generar relaciones de verdadera empatía.

Por ejemplo, si un colaborador está atravesando por una crisis personal será difícil que de los mejores resultados en el trabajo, y quizá lo único que necesite son dos días extras para resolver un problema. Otro caso típico es el de los empleados que se sienten frustrados por no poder desempeñarse en otra área de la empresa, donde podrían desarrollar su vocación y talento.

Al final, desarrollar tu inteligencia emocional te permitirá ser un mejor líder al convertirte en una mejor persona, así mismo te dará una mayor capacidad para disfrutar de tu vida personal y sabiduría. No es poco.

Para más tips y consejos que te ayuden a hacer crecer tu negocio, síguenos en Facebook

Quizá también te interese…

Contenido relacionado:

Contenido recomendado: