Cuando se habla de emprendedores exitosos, se suele hacer referencia al talento, la intuición, los conocimientos o la capacidad de trabajo. Todos son factores importantes en los negocios, pero hay uno más que no podemos dejar de destacar: la inteligencia emocional.

El manejo de los estados de ánimo, la actitud con la que enfrentamos las cosas o las reacciones que tenemos antes los problemas no solo tienen un impacto en el desempeño y el logro de objetivos por parte del dueño del negocio. También inciden de manera directa en el ambiente laboral y la cultura de la empresa.

¿Pero cómo desarrollar inteligencia emocional cuando estamos al frente de una compañía? ¿Cuáles son las habilidades que deberíamos tener en cuenta y qué podemos hacer para fortalecerlas en el día a día? Esto lo que tienen para decir los expertos.

1. Analízate

Fortalecer la auto-conciencia es el primer paso para una mayor inteligencia emocional. Date el tiempo y el espacio para mirarte por dentro y pensar quién eres, qué te motiva, qué te quita energía, y cuáles son tus fortalezas y debilidades. Solo así serás capaz de detectar qué ventajas tienes y en qué necesitas mejorar, tanto en tus procesos internos como en tu relación con los demás.

2. Detecta aquellos pensamientos que te limitan

Todos los tenemos, porque tienen su origen en nuestra educación y las experiencias por las que hemos atravesado en nuestra vida. La única manera de neutralizarlos es reconocerlos y empezar a reaccionar de otra manera ante ellos. Por ejemplo, si los grandes proyectos te atemorizan, empieza por contactar a clientes más grandes, aún si sientes que no estás preparado para darles el mejor producto o servicio. Es un primer paso para sacudir tus estructuras mentales.

3. Avanza cada día, aunque sea un poco

Mantenernos motivados no significa necesariamente estar felices o al máximo de nuestra productividad. Como emprendedores pasamos por momentos muy difíciles, y ante un problema o un fracaso hay que mantenerse en equilibrio, enfocados y en movimiento. Aunque a veces los pasos sean pequeños y te sientas desalentado, no dejes pasar un solo día de trabajo sin avanzar con un proyecto.

4. Sé tú mismo

Fortalecer nuestra inteligencia emocional no significa tratar de convertirnos de un día para otro en una persona diferente. Es decir, no se trata de ocultar nuestros defectos, sino de aprovechar al máximo nuestras características positivas y trabajar en aquellas que pueden causar problemas emocionales, tanto a nosotros como a nuestros colaboradores, socios, familiares y amigos.

5. Trabaja en tu capacidad de empatía

Tener inteligencia emocional significa ante todo saber cómo generar y mantener relaciones personales y de trabajo sanas. Y para ello necesitas ponerte en el lugar de los demás, aceptar sus limitaciones y tratarlos con generosidad y respeto. No olvides nunca que la gente siempre va a estar más dispuesta a conectar y a colaborar con personas en las que confían, que las valoran y que las hacen sentir cómodas con quiénes son.

 

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