Cuando escuchamos a un gran orador solemos quedarnos con la idea de que se trata de alguien con una gran personalidad, extrovertido y comunicativo. Sin embargo, te sorprendería saber que algunos de los conferencistas más reconocidos del mundo son personas tímidas, y hasta retraídas.

Lo que hay detrás de un gran orador es, en realidad, mucha práctica y trabajo para enfrentar el miedo natural que significa hablar enfrente de cientos y a veces miles de personas. Para dar un plática que capture la atención de la audiencia, inspire y brinde información útil, hay que aplicarse y también tomar en cuenta algunos consejos prácticos de los mejores conferencistas del mundo. Y aquí te los presentamos.

1. Pon el foco en dar, no es mostrarte

Simon Sinek es el tercer conferencista más popular de las TED Talks y tiene un adjetivo para aquellas personas que dan pláticas solo para vender su libro, o que los sigan en redes sociales: “takers” o tomadores. Como explica el experto, somos animales sociales, y tendemos a confiar y conectarnos con aquellas personas que nos están entregando algo valioso, como una nueva enseñanza, su experiencia en determinado campo o un consejo útil.

2. Mira a los ojos

Hacer contacto visual con los integrantes de la audiencia puede parecer atemorizante al principio, pero es la manera más efectiva de establecer una conexión real con quienes te están escuchando. Asegúrate de hacerlo durante el desarrollo completo de una idea, o de una oración. Cuando termines, dirígete a otra persona y continúa así, como si se tratara de una conversación uno a uno, hasta que termine la conferencia.

3. ¡Habla despacio!

Cuando estás nervioso, tiendes a acelerar el ritmo de tus palabras. Eso no solo dificulta la comprensión de lo que estás diciendo, sino que puede resultar en un factor importante de incomodidad y desconexión con el público. Durante la plática, tómate el tiempo para respirar hondo, relajarte y concentrarte en lo que estás transmitiendo. Y piensa que las personas están ahí para escucharte y agradecer lo que tengas para regalarles, no para criticarte o hacerte sentir mal.

4. Ignora a los “mala onda”

Ok, es posible que a veces detectes entre la audiencia a personas que no te están prestando atención y prefieren mirar su celular, se la pasan conversando con otros, o te miran con los brazos cruzados y cara de desconfianza. ¿Qué puedes hacer con ellas para que no te afecten? Simplemente ignorarlas. Y luego concentrar tu atención en aquellos asistentes que siguen tus palabras con entusiasmo, que toman notas todo el tiempo, y que manifiestan expresiones de aprobación durante la charla. Ellos te darán la energía y confianza que necesitas para salir adelante.

5. Demuestra pasión y entusiasmo por lo que estás contando

Este es un punto sumamente importante, porque si tu discurso es plano y tu tono de voz bajo y monótono, no vas a poder conectar con nadie. Cuenta anécdotas, muéstrate honesto en cuanto a tus problemas y fracasos, y manifiesta tus emociones. Y sobre todo, transmite el inmenso amor y compromiso que sientes por aquello a lo que te dedicas, o por las experiencias que quieres compartir.

6. Apóyate en una presentación simple y visual

Tu objetivo debe ser siempre que la gente se enfoque en ti, no en una pantalla. Por eso, y como aconsejaba Steve Jobs, los slides que acompañen tu conferencia debe contener imágenes que soporten lo que estás diciendo y que refuercen la comprensión de tu audiencia. Si en cambio llevas una presentación llena de texto, y te limitas a leerlo y repetirlo, solo lograrás que las personas se distraigan y se la pasen tomando notas.

7. Ensaya una y otra vez

Los mejores speakers del mundo no se apoyan solamente en un talento natural, o se hicieron de la noche a la mañana. Su habilidad para hablar en público se sustenta principalmente en horas y horas de práctica frente al espejo, y sobre todo de los errores que cometieron al principio de su carrera y que les permitieron hacer los ajustes necesarios. Richard Branson, el fundador de Virgin Group, dijo alguna vez: “Como Winston Churchill, descubrí que si practicas, practicas, practicas y luego practicas un poco más, eso va mitigando el miedo a hablar en público”.

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