Mtro. Alejandro Álvarez Carmona

Si lo que buscan las empresas hoy en día es innovación y una mejor posición para el éxito futuro en un mundo cada vez más complejo, resulta imperativo que la simplificación de los procesos del negocio (SPN) sea un tema estratégico en las agendas de todas las organizaciones. Sin embargo, muchas compañías no están alineando sus acciones de manera eficaz con sus objetivos declarados o facilitando sus procesos de negocio, toma de decisiones y funciones de Tecnologías de Información (TI), por lo que existe el riesgo de rezagarse con respecto a sus competidores más ágiles.

Morris Cohen, profesor de Operaciones y Gestión de Información y codirector del Centro Fishman-Davidson para la Gestión de Servicios y Operaciones de la Escuela de Negocios Wharton, de la Universidad de Pensilvania, ha comentado que, a medida que las empresas se han vuelto más globales, impulsadas por la tecnología y el outsourcing, la complejidad de sus operaciones se ha vuelto mayor. Por tanto, la SPN se ha convertido en una prioridad.

Menciona también, que la alta dirección de las empresas es consciente del valor de la SPN. Así, en una encuesta de 2014 realizada en Estados Unidos a 700 líderes de negocios, 51% de los entrevistados dijo que la SPN juega un papel estratégico significativo para su empresa, mientras que 67% añadió que el tema será aún más trascendental en el futuro, ya que esperan que la importancia de la SPN se eleve en tres años. Sin embargo, al preguntarles si hoy en día las acciones de la alta dirección apoyan los esfuerzos de la SPN de sus empresas, sólo 27% contestó de manera positiva.

Con una adecuada estrategia de la simplificación del los procesos de negocio se pueden obtener mejoras en los siguientes rubros:

  • Estructura de los procesos: cambios en los procedimientos (se perfeccionan las operaciones, se eliminan duplicidades, etc.).
  • Integración: se mejora el nivel de entendimiento entre las capas de estrategia, operacional (procesos) y tecnología (producción y TI).
  • Incorporación de tecnología: automatización de procesos, aplicación de tecnologías móviles, integración de software empresarial.
  • Productividad: análisis de ciclo y costeo de las actividades del negocio.
  • Responsabilidades: se perfecciona la asignación de cargas de trabajo (personal, centralización o descentralización de responsabilidades, etc.).

La conclusión es que los líderes empresariales están hablando de la SPN y saben que es importante, pero pocos dedican esfuerzos reales para conseguir una adecuada simplificación. Sin embargo, esta última nunca ha sido más urgente debido a la gran competencia que enfrentan las empresas en la actualidad.

 

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