Para un emprendedor exitoso, la fortaleza mental resulta tan imprescindible como la creatividad, la motivación y el optimismo. Pero cerca del final del año, y especialmente si no han sido meses buenos para el negocio, es normal que te sientas con la energía un poco baja.

Ser tu propio jefe tiene muchas ventajas, pero no es un camino fácil. Siempre surgirán problemas o dificultades, y como líder no solo tienes que estar preparado para resolverlos. También tienes que mantener tu mente programada para el éxito, y encargarte de que tus colaboradores también se mantengan enfocados en los buenos resultados.

¿Pero cómo lograrlo? Cuando nos sentimos cansados y desalentados, puede ser difícil encontrar el camino. ¡Pero tranquilo!, no se trata de una misión imposible. Eso sí, para reprogramar tu mente tendrás que adoptar algunos nuevos conceptos, y dedicarle algunos minutos por día a este tarea. Aquí te decimos cómo hacerlo.

1. Entiende que tu primera tarea es ser feliz

La mayoría de nosotros hemos sido educados con la idea de que la felicidad solo es posible cuando alcanzamos el éxito profesional y personal. Y el problema es que nunca estamos realmente satisfechos con lo que logramos. El dato más importante es que muchos estudios han demostrado que las personas más felices son las más exitosas. ¿Por qué?, simplemente porque encuentran sentido a su vida, son más optimistas, crean lazos personales más fuertes y tienen una mayor capacidad emocional para enfrentar las dificultades.

2. Identifica tus fuentes de felicidad

Esta tarea puede resultar muy difícil, si tenemos en cuenta la presión de los modelos sociales que supuestamente debemos seguir. Cada persona es diferente, tiene una historia propia, y su idea de una vida plena puede resultar muy distinta a la de un vecino, amigo o familiar. Pregúntate: ¿qué te da alegría?, ¿qué te ilusiona? Una persona dirá que pasar tiempo con sus hijos, otra preferirá su libertad para viajar por el mundo, ir al cine o estudiar un idioma. Cuando tengas en claro estos motivadores, define qué tiempo le vas a dedicar en la semana para recargar energía.

3. Reconoce tus mecanismos de auto sabotaje

Se trata de esas reacciones automáticas e inconscientes que nos impiden lograr nuestros objetivos. Y en mayor o menor medida, todos los tenemos. Por ejemplo, algunas personas llegan tarde o directamente olvidan una cita importante con un gran cliente. O demoran demasiado en enviar una propuesta comercial, obsesionadas por preparar el documento perfecto. Otro caso típico es no disfrutar de los logros obtenidos, y entonces sentir que “tuvimos suerte”, o que la próxima vez no nos irá tan bien.

4. Incorpora nuevos hábitos para enfocarte en tu productividad

Una vez identificados esos mecanismos que te impiden avanzar, investiga qué puedes hacer para impedir que dominen tu mente. Por ejemplo, si olvidas reuniones clave para el crecimiento del negocio, trabaja con una agenda o contrata a un asistente. O si tienes problemas para el manejo del tiempo, busca una aplicación de productividad que te ayude a enfocarte en períodos de trabajo de 25 minutos, en los que no tengas acceso a Internet o redes sociales. Y si sufres del llamado “síndrome del impostor”, busca libros que te ayuden a entender de qué se trata este fenómeno y cómo superarlo.

5. Agradece

No subestimes el poder del agradecimiento para cambiar tu estado de ánimo. Tómate aunque sea unos minutos en tu casa u oficina, en la que nadie pueda interrumpirte, y escribe en una hoja todas las cosas buenas que tienes en tu vida: tu familia, tus amigos, un hogar, alimentos, buena salud y un negocio son cosas que damos por sentadas, pero a las que no todo el mundo tiene acceso. Luego, corre esas nubes negras que te hacen sentirte pesimista y enfócate en todas las cosas buenas que lograste con tu negocio: desde un nuevo cliente hasta un aliado, o la incorporación de un empleado talentoso. Te sorprenderás del efecto positivo que tendrá este ejercicio en tu mente.

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