La tecnología, que ha traído tantas ventajas a los negocios, está empezando a tener un impacto negativo en la productividad. El dato más claro de este fenómeno es la adicción que muchas personas tienen por estar permanentemente conectados a su celular o computadora, ya sea para contestar un mensaje, revisar las redes sociales o navegar por Internet.

Incapaces de despegarnos de nuestro smartphone o tablet, nuestra atención se dispersa, el tiempo se pierde y nos volvemos menos productivos. Terminamos el día frustrados, inquietos por lo que no pudimos lograr y, aún así, no podemos evitar revisar por última vez el celular. Es más, olvidarlo en algún lugar o perderlo puede hacernos vivir una auténtica crisis emocional. ¿Qué hacer entonces para recuperar el eje, cuando al final se trata de una herramienta de trabajo de la que ya no podemos prescindir?

Encontrar y mantener el equilibro no es un camino fácil, pero se puede. Los especialistas recomiendan un proceso de desintoxicación de la tecnología y mantenimiento de cinco puntos, que te ayudarán a avanzar paso a paso y, sobre todo, cambiar tus hábitos.

1. Identifica la causa real de tu adicción

El problema no es el celular o la computadora, sino lo que la conexión permanente a esos dispositivos nos genera. Algunos estudios han demostrado que la causa principal de este fenómeno es el feedback que esperamos de los otros, ya sea por un comentario en una red social o la respuesta a un mensaje. En otros casos, la gente busca en la tecnología una excusa para postergar las tareas del día, o la toma de una decisión importante. Identifica cuál es tu vulnerabilidad principal, para poder entonces trabajar en una estrategia.

2. Ataca el problema

Con claridad sobre tus puntos débiles, será más fácil evitar la tentación de tomar el celular cada diez minutos. Si reconociste que los comentarios de otras personas te interesan demasiado, establece determinados horarios para revisar tus e-mails o las redes sociales. Por ejemplo, al principio puedes hacerlo cada una hora, hasta lograr hacerlo solo tres veces al día. Si lo que en realidad te está pasando es que postergas las tareas más importantes, ponlas en el primer lugar de tu agenda diaria.

3. Libérate de la presión de estar siempre disponible

Aplicaciones como Whatsapp han establecido que cualquier mensaje que recibimos debe ser contestado al instante. Y eso, a menos que se trate de una emergencia, es una falacia. Enfocado en tus prioridades, envía tus respuestas según los horarios de conexión que estableciste, y no cedas a la presión de otras personas que siguen enganchadas con su adicción. Cuando recibas algún reclamo al respecto, simplemente explica cuál es tu nueva postura con respecto al uso de la tecnología, y comparte sus beneficios.

4. Apóyate en la tecnología

Aunque suene paradójico, es la propia tecnología la que puede ayudarte a liberarte de la adicción que genera. Aplicaciones como la de la Técnica Pommodoro son muy prácticas para dividir el día en bloques de tiempo e impedir el acceso a Internet mientras trabajamos. Otra app muy recomendada es Forest, que aplica las técnicas del gaming para ayudarnos a vencer al tentación de tomar el celular y concentrarnos más.

5. Practica el ayuno

Es el punto más difícil, pero se puede. Aprovecha tus días libres y las vacaciones para dejar el celular en casa. Te sorprenderás de la paz y el bienestar emocional que puede traerte el hecho de no estar informado al instante de las últimas noticias (sobre todo las negativas), o de lo que tengan que decir tus amigos o conocidos en Facebook. Si por razones familiares o laborales no puedes desconectarte del todo, al menos elimina de forma temporal las aplicaciones de mensajería instantánea y de acceso a las redes sociales. Y enfócate en cambio en disfrutar de la naturaleza, de la conversación con tus amigos o de un buen libro.

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