La adicción al trabajo es una patología reciente que también afecta a los emprendedores y dueños de negocios. Y es mejor que prestes atención a sus síntomas, porque además de afectar tu salud física y emocional, también la de tu empresa y sus empleados.

Aunque los perfiles pueden variar, este fenómeno ataca principalmente a aquellas personas que sienten una gran pasión por lo que hacen. Que tienen un sentido de misión por su trabajo, y que encuentran mayor satisfacción en el éxito laboral que en cualquier otro aspecto de su vida. Son individuos un poco narcisistas, a los que le gusta tener el control y que encuentran en su ocupación un mecanismo de defensa para escapar a conflictos emocionales. ¿Te sientes identificado?, sigue leyendo.

Los síntomas de esta enfermedad también son bastante claros. Y en el caso de un emprendedor que acaba de iniciar un negocio, y que tiene toda la responsabilidad sobre sus espaldas, se agravan:

  • El adicto trabaja no menos de 10 horas al día de manera regular, e incluso lo hace durante los fines de semana o días de puente.
  • Pierde interés en otras actividades que antes disfrutaba, como salir a comer en familia, leer o practicar algún deporte.
  • No habla de otra cosa que no sea de trabajo.
  • Se vuelve perfeccionista, impaciente e irritable.
  • Tiene una constante sensación de angustia por no alcanzar sus objetivos.

¿Qué hacer?

El primer paso para enfrentar esta situación es admitir que tienes un problema y no sentirse culpable. Es algo por lo que atraviesan muchas más personas de las que imaginas.

El segundo paso es entender que el único cambio posible pasa por ti y por una nueva actitud ante la vida, ya que todas las situaciones laborales por las que sientes presión van a seguir estando ahí (por ejemplo, la necesidad de vender más, o las quejas de los clientes).

El tercer paso es empezar a abrir espacios concretos en tu agenda para todas esas actividades que puedan ayudarte a alcanzar un mejor balance entre tu vida laboral y personal. Y que les des tanta importancia como a una junta con tu cliente más importante. Algunas de las recomendaciones de los expertos para poder transformar tus hábitos en el corto plazo son:

Medita al inicio del día

Esta práctica te ayudará a reducir tus niveles de estrés y ansiedad, mantener la atención, evitar distracciones innecesarias y ganar perspectiva a la hora de analizar un problema. Trata de incorporar esta práctica en sesiones de grupo, para poder compartir tu experiencia con otras personas.

Haz al menos una hora de ejercicio diario

Aunque tengas que levantarte antes y perder una hora de sueño, vale la pena. Combina el yoga y las prácticas de acondicionamiento físico con otras más exigentes, como correr, nadar o jugar al futbol. Mover el cuerpo mejora el estado de ánimo, aumenta las defensas, nos vuelve personas más seguras en el trato diario y aumenta la productividad.

Busca contención

Este es un problema que no podrás resolver solo. Habla con tu pareja, un familiar cercano o tu mejor amigo, cuéntale cómo te sientes y pídele que te ayude a recuperar el equilibrio. ¿Cómo?, por ejemplo, compartiendo salidas al teatro o algún otro tipo de actividad que disfruten juntos. Si sientes que no es suficiente y que tu problema es mucho más grave de lo que imaginabas, busca la ayuda profesional de un psicólogo.

Oblígate a no hacer nada

Tómate una hora al día, y sobre todo los fines de semana, para simplemente caminar por la ciudad, disfrutar de la naturaleza, arreglar tus uñas o salir a comer con alguien especial para ti. Hay actividades que no cuentan para este caso, ya que pueden terminar aumentando tu nivel de estrés: ver la televisión, limpiar la casa o ponerte al día con la lectura de un libro imprescindible para preparar una presentación.

Sal de casa y socializa

Una costumbre muy común entre los adictos del trabajo es encerrarse en casa los fines de semana. Terminan tan agotados, que lo único que quieren es dormir y ver películas. Anticipa durante la semana qué harás el sábado o domingo, y has un esfuerzo por comprometerte a realizar alguna actividad con alguien, para evitar la tentación de encerrarte. Por ejemplo, puedes comprar entradas para el teatro el miércoles o jueves, o reservar un turno en un spa fuera de la ciudad.

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