En momentos de incertidumbre económica, es común que las empresas empiecen a sufrir retrasos en los pagos de sus facturas. Sobre todo cuando tienen como clientes a grandes corporativos, que suelen alargar los plazos de liquidación de los compromisos con sus proveedores para contar con más efectivo para la operación.
Así que si ya estás atravesando por esta situación, o crees que podrías hacerlo en los próximos meses, queremos compartirte cinco consejos para manejarla de la mejor manera, y no tener problemas con el dinero disponible en el banco y en la caja chica de la empresa.

1. Mantén una buena relación con tus clientes

Es una estrategia básica para enfrentar cualquier tipo de problema que pueda surgir en la relación con nuestros principales socios de negocios. Así que si un cliente no abona una factura a tiempo y no informa sobre una fecha próxima de pago, mantén la calma y evita caer en una discusión que no te llevará a ningún lado. Muéstrate comprensivo, dispuesto a negociar y a explorar diferentes alternativas. Tu objetivo principal debe ser mantener a ese cliente en términos beneficiosos para la empresa.

2. Da un seguimiento inmediato a las facturas que presentan un retraso en el pago

No dejes pasar mucho tiempo para comunicarte con los clientes que no estén cumpliendo a tiempo con sus compromisos. Y evita hacerlo a través de empresas intermediarias, para no perder el contacto personal y no caer en malentendidos. Lo ideal es que puedas hablar del problema con tu contacto de siempre, y no tener que recurrir a su superior, al departamento de pagos o al legal.

3. Mejora la eficiencia del sistema de facturación

Para evitar problemas con los pagos, también es recomendable que envíes los Comprobantes Fiscales Digitales por Internet (CFDIs) lo antes posible, y con toda la información correcta. Para ello, apóyate en un sistema de facturación que sea seguro, que se mantenga actualizado según las últimas disposiciones del Servicio de Administración Tributaria (SAT) y que permita enviar los documentos por mail en forma automática. En este punto, la organización y el acceso a la tecnología es clave.

4. Involucra a los vendedores en el proceso de cobro

Siempre es importante que participen de esta tarea, pero sobre todo cuando hay problemas con la liquidación de las facturas. Después de todo, ellos son los que mejores conocen a los clientes, los que tienen un trato directo con ellos y los que pueden dar las mejores recomendaciones para salir adelante en este tipo de situaciones. No dejes todo en manos del departamento de Administración o de Finanzas.

5. Ofrece descuentos por pronto pago

Esto va a motivar a tus clientes no solo a no postergar sus pagos, sino a adelantarlos para obtener beneficios como un descuento sobre el valor de la factura. En general, esas rebajas pueden ser del 5 al 10 por ciento. Si estás pensando en ofrecer porcentajes mayores, habla con tu contador o con tu asesor financiero para asegurarte de que esa nueva política no va a terminar afectando la rentabilidad del negocio.

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