Los salarios de los empleados, el pago a los proveedores, los recibos de los servicios, los impuestos… Cuando el negocio empieza a crecer, también aumentan el nivel de actividad y los gastos. Y entonces, manejar las salidas de dinero en forma eficiente se vuelve vital.

La gestión de pagos es una de las actividades más importantes para tener un flujo de efectivo óptimo y, entonces, asegurar la salud financiera de la empresa. Para manejarla en forma eficiente, hay cuatro claves o buenas prácticas que debes seguir, y aquí te contamos cuáles son.

1. Considera los pagos como parte de tu planificación financiera

Así, podrás prever cada compromiso con antelación y tomar mejores decisiones estratégicas (por ejemplo, cuál va a ser el plazo que vas a dar a tus clientes para abonar una factura). Para lograrlo, es imprescindible llevar un registro contable de las operaciones realizadas y los compromisos pendientes, darle seguimiento y generar reportes para analizar si es necesario introducir cambios en la estrategia. Una herramienta ideal para realizar estas tareas, incluso fuera de la oficina, es una aplicación móvil de administración empresarial, a la que puedas accedes desde el celular o una tablet.

2. Mantén un calendario actualizado

Es básico que, al inicio de cada mes, dediques un día para revisar la gestión de los pagos, cuáles son los compromisos pendientes y cuáles son las fechas en las que el negocio necesita contar con efectivo para poder cumplir con ellos. Aunque delegues la realización de cada operación en tu asistente o el departamento de contabilidad y finanzas, es fundamental que no te desentiendas de estas tareas. De lo contrario, podrías llevarte algunas sorpresas desagradables.

3. Aplica mecanismos eficientes de control interno

Como dueño del negocio, tu prioridad es la estrategia de crecimiento de la empresa. Pero también asegurarte de tomar medidas básicas para evitar el desorden y las fugas de efectivo, sobre todo cuando no estés en el negocio. ¿Qué puedes hacer?, eso va a depender de la complejidad de la operación. Pero algunas de las acciones que siempre funcionan son mantener al mínimo los fondos de la caja chica o el número de tarjetas de crédito corporativas, asignar la preparación de los pagos y el movimiento de dinero a dos personas diferentes, y realizar arqueos sorpresa.

4. Ve más allá

La gestión de pagos no solo tiene que ver con la salud financiera de la compañía, sino que también impacta en la relación con los proveedores, los empleados, los socios y hasta los clientes. Piensa solamente en el daño que puede causar a la reputación de una marca caer en una situación de cesación de pagos. Con esto en mente, prioriza los salarios de tu equipo, pero también los pagos a los colaboradores externos. Preocúpate también por cumplir a tiempo con tus proveedores, que son verdaderos aliados de negocios.

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