Cuando estamos al frente de un negocio, necesitamos tener claridad sobre los resultados y avances de las diferentes áreas clave de la operación. Sin embargo, la atención de los pendientes y las urgencias pueden hacernos perder el foco sobre los temas más importantes, como el estado del presupuesto o el desempeño de los vendedores.

Por eso, si al final del día terminas agobiado y con la sensación de que en realidad no avanzaste con lo realmente importante, tienes que trabajar en un mapa estratégico. Solo así vas a poder recuperar el foco y el rumbo. Aquí te decimos cómo desarrollarlo, a través de cinco operaciones fundamentales.

1. Administración y contabilidad

Tener los números del negocio en orden te permitirá acceder a información clave y determinar cuál es su salud operativa y financiera. Por supuesto, para lograr este objetivo es imprescindible contar con un Sistema Contable eficiente, que haya integrado todos los requisitos de la nueva factura electrónica.

2. Finanzas

Pedir un préstamo no es malo para una empresa, ya que resulta casi imprescindible para crecer. ¿Pero sabes cuál es el costo de tu financiamiento? ¿Has evaluado otras alternativas, como la mejora en la gestión de la cobranza o nuevos acuerdos con tus proveedores?

3. Impuestos

No solo es importante pagar nuestras obligaciones fiscales para evitar problemas con Hacienda. También lo es para trabajar con nuestro Contador en aprovechar todos los beneficios relacionados con nuestra actividad (como la deducción de determinados gastos), para mejorar el flujo de efectivo y optimizar la gestión financiera.

4. Producción

La rentabilidad del negocio depende en gran parte del control estricto de los costos de fabricación, de la productividad del personal y del manejo inteligente de los inventarios. ¿Tienes claridad sobre estos indicadores y si es necesarios que apliques cambios en las políticas actuales de la compañía?

5. Marketing y ventas

Aún cuando te sientas conforme con el nivel de ingresos de la empresa, no puedes regalar ninguna oportunidad a la competencia. Confirma si estás realmente cerca de tu cliente, si entiendes sus necesidades actuales y estás al pendiente de las futuras, y si cuentas con una ventaja competitiva concreta y visible por la que tu mercado está dispuesto a pagar lo que sea.

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