Lucir y actuar de manera profesional no es un factor menor para el crecimiento de un negocio. Muy por el contrario, puede tener un impacto directo en la decisión de compra de tus clientes actuales y potenciales. Y sí, es algo que los emprendedores, sobre todo al inicio de su negocio, no tienen en cuenta.

Algunos deciden dejar el website de la empresa para el futuro, cuando el negocio genere más ingresos. Otros ni siquiera invierten en sus tarjetas de presentación. O tienen por costumbre no contestar llamadas o e-mails a tiempo. Estos detalles pueden hacerte perder ventas, así como posicionarte como un proveedor poco confiable y “barato”, que sólo compite por precio. ¿Estás seguro de que ésta es la estrategia con la que quieres ganarte un lugar en el mercado?

Otro gran error en el que caen los pequeños y medianos empresarios es no conectar su imagen con el tipo de mercado que atienden. Por ejemplo, si tienes una escuela de idiomas y prestas tu servicio en grandes corporativos, no puedes permitir que tus profesores se presenten a dar clases en jeans y playeras.

¿Qué es la imagen?

Como explican los expertos, la imagen de una empresa está compuesta por dos factores:

Lo que el mercado ve. Por ejemplo, el logo de tu compañía, su página en Internet, tu imagen personal como dueño del negocio y la decoración de tus oficinas.

Lo que el mercado vive. Esto tiene que ver con la experiencia de compra, el servicio al cliente y el ambiente laboral (aunque no lo creas, los clientes pueden percibir si es malo o bueno).

Si no has dedicado tiempo a tu imagen personal, la de tu empresa y la de tus colaboradores, es hora de que empieces a hacerlo. Como vimos, a la gente le gusta comprar o hacer negocios con marcas que les gustan y que les despiertan confianza. Y éstos son los tres primeros pasos que debes dar.

1. Analiza qué espera tu mercado

Lo primero es definir cuál es la imagen que hará que tus clientes te vean como un socio de negocios previsible. No se trata de disfrazarse o de convertirse en otra persona, sino de explotar esas características que conectan con tu audiencia. ¿Tu imagen debe ser seria? ¿O quizá, tus consumidores necesitan algo más de informalidad?

2. Invierte en una página Web

Hoy, un negocio que no tenga presencia digital está destinado al fracaso. Así de simple. Piensa en lo siguiente: cuando buscas referencia sobre una nueva marca o producto, ¿cuál es tu primera fuente de información? Internet. Una página en Facebook o LinkedIn pueden funcionar bien al inicio de una startup, pero si quieres hacer negocios en serio, tienes que dar el siguiente paso.

3. Trabaja en tu imagen personal

Tu ropa, tus accesorios y tu manera de hablar dicen mucho de tu empresa. Así que dedica tiempo a estos puntos para mejorar en todos los aspectos, sobre todo cuando empieces a tener reuniones importantes con potenciales clientes, proveedores y socios. No se trata de que llegues en un auto lujoso o de que luzcas el reloj más costoso, sino de que demuestres que eres un empresario serio, confiable y atento a los detalles. Y sobre todo, al que le importa la persona que tiene enfrente.

¿Cuáles serán tus primeras acciones para profesionalizar tu negocio?

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