Todos estamos conscientes de la importancia de mantener nuestros productos y servicios actualizados según las demandas del mercado, o a tono con las nuevas tendencias, pero la realidad es que son pocas las empresas realmente innovadoras, y una de las principales causas de este fenómeno tiene que ver con sus líderes.

Porque hay dueños de negocios que fomentan la cultura de la innovación y se comprometen con sus resultados, mientras que hay otros que solo son capaces de entorpecerla. Y este es un problema grave no solo para el crecimiento de la compañía a largo plazo, sino para su supervivencia inmediata.

Convertirse en un líder innovador puede ser complicado. Sobre todo en empresas familiares o que operan en giros tradicionales, que han sido rentables durante muchos años sin necesidad de cambiar mucho las cosas. Pero hoy la tecnología está atravesando todo, desde la manera de producir hasta la de vender, y la mayor apertura de los mercados hace difícil mantenerse afuera de los cambios.

El valor de la autenticidad

Según los expertos en desarrollo organizacional, si hubiera que describir a un líder innovador en una sola palabra sería la siguiente: autenticidad. Cuando una empresa atraviesa una etapa de nuevos desafíos, sus empleados pueden comprometerse solo cuando sienten que el fundador, el dueño o el director general está realmente convencido de lo que dice, y además predica con sus acciones.

En otras palabras, un líder innovador debe ser coherente, flexible, consistente y motivador. Y aquí te explicamos de qué se tratan estas características, y cómo puedes desarrollarlas.

El líder coherente

En muchas empresa, y quizá tú lo hayas vivido en tus épocas de empleado, innovación se convierte en una palabra de moda, pero nada más. Innovar es una estrategia de largo plazo, sin resultados garantizados y, muchas veces, costosa en tiempo y dinero. Por eso, lo mejor es empezar con proyectos pequeños, que puedas sostener y que te permitan hacer las primeras pruebas en el mercado.

El líder flexible

Si bien innovar necesita un plan, siempre tenemos que estar abiertos a los resultados inesperados, a los errores y a los aprendizajes. Debemos liberarnos de los prejuicios, o de frases como “así siempre se hicieron las cosas”. Esto significa que tenemos que volvernos más tolerantes ante el fracaso, ser más pacientes y, sobre todo, lograr que nuestros colaboradores más directos también lo hagan.

El líder consistente

Innovar es una maratón, no una carrera corta. Y el camino está lleno de dificultades. Si quieres que haya un verdadero cambio cultural en la empresa, entonces no es suficiente con que te comprometas con cada proyecto al inicio, sino que les des seguimiento, participes de las reuniones más importantes y, sobre todo, te conviertas en un facilitador de los recursos necesarios para seguir adelante.

El líder motivador

Por último, un jefe debe portar la antorcha que ilumina el camino en tiempos de cambio. ¿Por qué queremos innovar? Esta respuesta es mucho más compleja que “porque queremos ser mejores”, o “porque queremos ganarle a la competencia”. Esta respuesta tiene que ver con la misión de la empresa, con eso que entusiasma a cada empleado en su jornada laboral y lo hace sentirse parte de una historia mucho más grande que la suya.

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